9 de diciembre de 2010

La Escuela del Cusco

Cineastas cusqueños, entre los que se encuentran los maestros Luis Figueroa y César Vivanco, en la lucha por una verdadera ley de cine soberana, inclusiva y descentralizada. Mensaje audiovisual desde el ombligo del mundo para todos los peruanos y el mundo:



Información también en: http://www.diario16.com.pe/noticia.php?id=615

8 de diciembre de 2010

¿Una ley de cine para todos????????

Haciendo un poco de números y cuentas sobre la Ley Raffo, esto es lo que obtendrían las empresas distribuidoras y exhibidoras de aprobarse la misma:

1.- Fondo PROCINE

Según cálculos de los propios distribuidores y exhibidores, el ingreso por boleto cinematográfico estimado para este año será alrededor de 180 millones de soles, lo que implica que el impuesto municipal al cine del 10% ascendería a fin de año más o menos a los 18 millones de soles (cerca de los 6 millones y medio de dólares).

De aplicarse la ley Raffo, que plantea la división en tercios de este porcentaje, la redistribución sería de aproximadamente 6 millones para CONACINE, Distribuidores y Exhibidores, respectivamente. En otras palabras, que las dos partes del negocio cinematográfico (porque la ley no puede regular la reparticipación privada) se quedaría con 12 millones de soles (algo así como 4 millones, 280 mil dólares) para incrementar sus ganancias anuales.

Pero ahí no acaba la cosa, porque en el mismo proyecto de ley se plantea que el 3.3% que se le cedería al CONACINE por Convenio “voluntario y temporal” (según la admitió Luciana León el otro día en el Congreso) “podrá ser deducido como gasto para fines tributarios” por las empresas exhibidoras y distribuidoras, ya que en la practica, como bien señala el dictamen del Dr. Jorge Bravo Cucci, dicho pago constituye una donación. Todo lo cual significa que estas empresas no perderían por este concepto, y gracias a la generosidad tributaria del Estado, se embolsicarían de manera directa e indirecta, los 18 millones de soles del impuesto municipal (¡¡provecho!!!)

Con la Ley Cabrera, en cambio, la repartición en dos partes implica que por un lado CONACINE y por el otro exhibidores y distribuidores recibirían, cada uno, nueve millones de soles adicionales, que en el caso de los segundos sería del descuento del impuesto. Y el pago para CONACINE será por una contribución parafiscal, un tributo de ejecución obligatoria e indefinida, y que no puede descontarse para fines impositivos. ¿Se entiende entonces porque a las Majors no le gusta esta ley?

2.- Fondo Antipirateria

Un segundo fondo que crea el proyecto de Ley Raffo es el denominado “Fondo Antipiratería”, que estará financiado por una contribución voluntaria de todos los distribuidores y exhibidores, que destinarán el 0.2% del precio de cada entrada, sin incluir IGV (más o menos 36,000 soles al año) y hasta por cinco años consecutivos.

Dicho Fondo será administrado por la Asociación Cruzada Antipiratería Perú, asociación civil integrada por UIP, Warner-Fox, Andes Films, Cineplanet, Cinemark y UVK; entre otros. Es decir, el gato del despensero, pues son las mismas empresas distribuidoras y exhibidoras con intereses concretos en el tema.

Adicionalmente, y por eso su inclusión en la Ley, esta autocontribución también “podrá ser deducida como gasto para fines tributarios”, lo que significa que el dinero para financiar sus actividades saldrá también del bolsillo de todos los peruanos.

En suma, es más que evidente y claro para quien quiera verlo y cotejarlo, quienes son los principales favorecidos con la ley de las Majors y sus patrocinadores, Carlos Raffo y Luciana León. No extraña por eso el auspicio e interés de los distribuidores y exhibidores comerciales para que se apruebe lo más rápido posible en el Congreso. Lo increíble es que haya colegas cineastas que se presten al juego mercantilista de estas poderosas empresas y sus lobbys mediáticos y políticos, por la promesa de un poco más de dinero inmediato, dejando de lado la lucha por una mejor y más justa ley a favor del cine nacional, donde seamos nosotros y no las trasnacionales los principales beneficiados. Juzguen ustedes.

6 de diciembre de 2010

Faenón cinematográfico

De aprobar el Congreso de la República el proyecto de ley N° 3938 o de “masificación del cine”, promovido por los congresistas Carlos Raffo y Luciana León, se estaría consumando un nuevo faenón, esta vez de tipo cinematográfico, ya que gracias a esa disposición, los distribuidores trasnacionales de Hollywood se embolsicarían más de seis millones de soles adicionales a su pingüe ganancia, de unos recursos que formaban parte del impuesto municipal a las entradas de cine (equivalente al 10%).

Las empresas distribuidoras no generan mayor inversión para el cine peruano pues son, en la mayoría de los casos, subsidiarias de empresas extranjeras, y sólo están afectas al impuesto a la renta. Gozan, sin embargo, de grandes privilegios aduaneros, ya que gracias al R.M. N° 063-2000-EF, del 22 de marzo del 2000, las copias cinematográficas lograron acogerse al régimen de “internación temporal para reexportación en el mismo Estado”, como una de las partidas liberadas de aranceles y pago de derechos aduaneros. Es decir, que no pagan un céntimo por el ingreso de las copias de películas que se exhiben en el país, y que pocos meses después reexportan a Ecuador, Bolivia y/o Paraguay.

Quien gestionó estos beneficios para importación fue ni más ni menos que Alberto Quimper, que como parte del estudio Quimper, Vélez y Asociados asesoraba a la empresa de exhibición y distribución Multicines Starvision El Pacifico (que fueron dueños de la sala El Pacifico en Miraflores). En la inclusión de la partida se menciona que estas copias cinematográficas (filmes) son para las Estaciones de Televisión, cuando este medio hace cerca de treinta años que no usa las cintas de celuloide para ninguno de sus procesos.

Gracias a esta disposición, las distribuidoras se “ahorran” un promedio entre 20 y 40 mil dólares por cada película importada (el precio por copia es de 200 dólares, y una película como “Avatar” trae entre 50 y 70 copias) dejando de percibir el fisco cerca de 10 millones de dólares al año desde el 2000.

No sólo eso, este beneficio distorsiona aun más el sistema comercial de las películas, pues obliga a los distribuidores y exhibidores a una explotación amplia, rápida e intensiva de cada filme (en especial, los llamados “blockbusters” o grandes éxitos); desplazando a los distribuidores independientes y del cine peruano, que tienen muchas dificultades para colocar sus escasos estrenos en una cartelera dominada por completo por la oferta gringa.

También ha liquidado los cineclubes y circuitos alternativos que exhibían las películas semanas y meses después de su estreno, porque ahora al terminar su explotación comercial las copias son rápidamente reenviadas al extranjero para seguir su explotación, no quedando ninguna de ellas en manos de las distribuidoras

Otros países de la región, como Argentina, Venezuela o México, obligan a las distribuidoras extranjeras a realizar todas sus copias en los laboratorios fílmicos de sus países, dando trabajo a las empresas locales. En Brasil se impone una tasa, además del importe aduanero, por cada copia de película que ingresa al país. Este ingreso se usa para financiar al cine brasileño.

En ningún país de la región los distribuidores gozan de este beneficio de importación temporal que le brinda el Perú. Esa norma no esta ni siquiera consagrada en el TLC, ni en ningún otro acuerdo comercial.

Con el proyecto de ley de “masificación”, que fue aprobada el miércoles 1 de diciembre, festinando trámites y de manera irregular en la Comisión de Economía, se consagraría aun más estos privilegios mercantilistas, pues el texto consagra como uno de sus objetivos la mayor importación de copias de películas, a beneficiarse con la desgravación tributaria.

Comunicado N° 30 de la UCP

La Unión de Cineastas Peruanos (UCP), en respuesta a lo afirmado por el comunicado de la Asociación de Productores (APCP) del domingo 5 de diciembre, declara lo siguiente:

1. Ante los planteamientos de la UCP y de sus dirigentes por una propuesta legislativa digna para el cine peruano, y ante la preocupación que han manifestado diversos integrantes de nuestro gremio a propósito del comportamiento ambiguo de la APCP en los trámites finales de la ley de cine, la APCP ha calificado de falaces y agraviantes nuestros argumentos. Por suerte, nos avala que todo lo dicho por la UCP desde el año pasado hasta el presente está sustentado en cartas y documentos, que muchas veces hicimos públicos nosotros porque la contraparte trataba de ocultarlos. No es, como lo hemos señalado en anteriores oportunidades, haciéndose las víctimas o tratando de tapar el sol con un dedo, como se puede ocultar un comportamiento y decisiones libremente adoptadas por cada gremio, de las cuales cada uno es responsable de sus actos.

2. La comunidad cinematográfica sabe perfectamente que los dirigentes de la APCP no han tenido una vocación de diálogo permanente, y allí están las palabras de su entonces presidente Augusto Tamayo cuando el año pasado cerró las conversaciones abiertas en CONACINE. Es cierto que este año hubo varios acercamientos, el primero de ellos propiciado por nosotros, y si no se continuó no fue por culpa nuestra, ya que como bien señalan en su comunicado, luego que ellos sostuvieron que no podían dejar de apoyar la ley que promueve el congresista Raffo, quedó claro que no existía posibilidad de acuerdo entre ambos gremios.

3. No es cierto que lo que separa a ambos proyectos es un asunto de porcentajes, de alrededor del 0.7%. Eso es caricaturizar diferencias más profundas como qué tipo de legislación se quiere promover, entendiendo al cine como cultura o como un mero negocio “masificable”. Jamás nuestro gremio ha estado a favor de una ley de cine cuyos objetivos sean que se construyan más multisalas, se importen más copias de Hollywood para asfixiar la cartelera o se organicen talleres de guiones a cargo de las Majors. ¿Acaso no es cierto que el porcentaje para las regiones, los derechos laborales de los trabajadores cinematográficos y la creación y el mantenimiento de la Cinemateca se incluyeron en la nueva redacción de la Ley Procine por insistencia de nuestro gremio? ¿Por qué hablan en su carta a los congresistas de destinar el 30% para las regiones cuando en el proyecto que defienden se menciona sólo el 20%?

4. Sobre el porcentaje del impuesto, nosotros seguimos defendiendo que el 5% sea para el cine nacional, pero en aras de una negociación y flexibilización nuestro gremio estuvo dispuesto a aceptar hasta un 4%, demostrando que de nuestra parte sí había vocación concertadora, que sin embargo nunca hubo del otro lado, que se sintieron todopoderosos porque un sector del gremio de los cineastas lamentablemente lo secundaba por “realismo”.

5. Es cierto que en las conversaciones del mes de junio se discutió el posible Convenio, demandando de nuestra parte que quienes lo propiciaban lo tradujeran en blanco y negro. Y luego de revisarlo, y consultarlo con nuestra asamblea, se acordó no apoyarlo por una razón de principio elemental, que nuestra cinematografía no puede estar atada a los designios y “voluntad” de quienes dominan el mercado cinematográfico. Por eso, nos reafirmamos en la parafiscalidad, buscando una sustentación jurídica, como ha sido el caso del dictamen del Dr. Bravo Cucci.

6. Jamás hemos pensado que no hay que negociar con los distribuidores y exhibidores cinematográficos. Lo que cuestionamos son las condiciones y formas de negociación, donde se acepta todo lo que ellos proponen como si fuera algo inalterable, y se prefiere concertar con ellos antes que con el resto de los cineastas en busca de una mejor ley. Y si no se piensa que su ley es la mejor, y que sólo la apoyan por necesidad, ¿por qué encima prestarse al juego mediático de fotos y conferencias con los que ustedes mismos llaman “enemigos del cine peruano”, además de conocidos congresistas lobbystas?

7. Nadie ha acusado a los colegas de la APCP de festinar trámites en el Congreso y actuar como en los tiempos de Fujimori y Montesinos. Eso es responsabilidad de los promotores políticos de la ley que ustedes defienden, y expresa la catadura moral de aquellos.

8. Coincidimos en que es mucho lo que está en juego en estos momentos en el Congreso. Pero no es sólo un asunto de dinero, como lo quiere reducir la APCP, sino de qué tipo de cine y cultura queremos para nuestro país.

9. Por último, si en todo este proceso y discusión alrededor del tema de la ley de cine se han dado excesos e intemperancias, nadie podrá negar que ha sido por ambos lados, y ha sido en la mayoría de los casos, la consecuencia lógica de una división en el gremio que nosotros en principio no propiciamos, sino que fue el resultado de la manera como, allí sí, se festinaron acciones a favor de una ley que nunca tuvo consenso entre los cineastas.

Eso es la verdad, señores de la APCP, no a medias sino completa.

Consejo Directivo
Unión de Cineastas Peruanos (UCP)

Aclaración final de la APCP

Ante la cercanía de las instancias definitivas respecto a los proyectos de cine en el Congreso de la República la APCP quiere hacer de conocimiento de la comunidad cinematográfica lo siguiente:

Hemos recibido en los últimos días una multitud de mensajes de colegas que se muestran desorientados frente a informaciones contradictorias expresadas por los distintos segmentos de nuestro gremio. Algunas de esas personas, que habían venido identificándose, en líneas generales, con los planteamientos que ha esgrimido en sus inicios la UCP, sea por la forma no sólo descalificadora sino agraviante y falaz hacia colegas, o por el contenido de sus comunicados, cada vez más radical y poco realista, se han acercado a nosotros para que les aclaremos la situación, situación que se ha tornado cada vez más confusa por las generalizaciones a las que hace referencia la UCP en sus pronunciamientos. Procedemos a hacer un recuento específico (sin generalizaciones ni declaraciones demagógicas).

1) Voluntad de diálogo de nuestra parte ha existido, no se puede negar lo evidente. Sólo para hablar de este año, nos hemos reunido, y más de una vez, en casa de Alberto Durant los directivos de la APCP y la UCP. Se hicieron avances en acercar aspectos de los distintos proyectos. Luego, en el mes de junio, en el Centro Cultural de la Universidad Católica se logró hacer un encuentro entre representantes de la APCP y la UCP con los distribuidores y exhibidores donde se acercaron posiciones. Posteriormente se reunieron Gustavo Sánchez y Héctor Gálvez por la APCP con representantes de la UCP donde decidieron conjuntamente que ya que no se había conseguido una totalidad de acuerdos cada grupo avanzaría con su proyecto buscando su aprobación. Y eso es exactamente lo que la APCP ha hecho. No entendemos por qué se nos denuesta si no hemos hecho más que continuar con lo que estaba mutuamente aceptado. Y más aún, se quedó en ir juntos a la comisión de Educación y Cultura para dejar esos planteamientos, pero luego la UCP cortó toda comunicación, nosotros insistimos hasta dos veces, pero no obtuvimos respuesta ¿Es así como demuestran su capacidad de diálogo? Le pedimos a Wiener que especifique en que situaciones específicas la APCP, en todo este último año, no ha querido dialogar.

2) La UCP viene afirmando permanentemente que el proyecto que estamos apoyando es un proyecto de las "Majors" americanas y que la negociación con ellos es espuria y maligna. Queremos recordarle a la comunidad cinematográfica que la UCP en las reuniones sostenidas con los representantes de la exhibición y distribución estuvieron de acuerdo en que si estos accedían a subir el porcentaje de 3.3% a 4% ellos aceptarían el proyecto. Están de testigos todos los que participamos de esa reunión. O sea que seguir diciendo que negociar con las "Majors" es un pecado mortal y una traición a nuestros principios no deja de ser un argumento absolutamente demagógico salvo que pensemos que un 0.7% limpia el pecado de raíz. Entonces, por favor y en aras de mantenernos en el camino de la verdad: no sigamos acusando de "negociar" con las "Majors" a la APCP cuando la UCP ha participado de las mismas negociaciones con la única diferencia de un 0.7 del porcentaje que se discutía.

3) En las diferentes reuniones sostenidas entre las directivas de ambas instituciones y con ocasión también de la reunión citada con los representantes de la exhibición-distribución el tema de la "contribución parafiscal" no ha estado ausente. Y si bien es cierto que la UCP tiene un informe que respalda la "posibilidad" que una figura de ese tipo pueda ser aplicable, tanto en las reuniones con los congresistas como con funcionarios del Ministerio de Economía se nos ha asegurado en todos los tonos que esa formula no sería aprobada en instancias superiores. Sería excelente para nosotros que el tributarista que apoya una tesis de ese tipo fuera congresista o funcionario del Ministerio de Economía y que él tuviera alguna facultad para aprobar nuestro proyecto. Pero la realidad es que no es así y que los que pueden aprobar la ley (y nosotros por cuenta nuestra) hemos hecho una innumerable cantidad de consultas al respecto y se nos ha informado que una propuesta de ese tipo anularía cualquier posibilidad de aprobar cualquier proyecto. Y, precisamente por esas razones, la APCP y la UCP en la reunión de junio, junto a los representantes de los cines y las "Majors", nos dedicamos varias horas a buscar mecanismos que "blinden", de la mejor manera, la posible alternativa a la contribución parafiscal, es decir, el "convenio" entre las partes. Tanto Wiener como Adrianzén de un lado, como Durant y Lombardi por el otro fueron sugiriendo una serie de "agregados" y "mejoras" para que el "convenio" entre las partes ofrezca una mejor garantía de cumplimiento. Prácticamente todas las sugerencias fueron aceptadas por lo exhibidores-distribuidores.

¿Qué queremos decir cuando narramos con detalle lo ocurrido en esas reuniones? Simplemente que los representantes de la UCP aceptaban como una alternativa posible el "convenio" al que hoy recusan como si fuera un invento malévolo, una traición al gremio. No nos parece honesto ni leal actuar así. ¿Acaso decimos nosotros que ese "convenio" es la mejor solución? Simplemente la aceptamos como parte de una negociación que está obligada a conseguir acuerdos y consensos para que pueda ser aprobada en el Congreso. Y así como la aceptamos a regañadientes intentamos al mismo tiempo mejorarla para que, en la medida de lo posible, nos sea lo más favorable posible. Eso es lo que nosotros consideramos aportar positivamente dentro de los márgenes que nos brinda el actual contexto en el que podemos actuar que, evidentemente no es el ideal que todos quisiéramos.

Por favor colegas de la UCP no sigan diciendo medias verdades: la diferencia entre los dos proyectos -que estuvieron muy cerca de ser conjuntados- en el momento que se dieron todas estas reuniones se referían básicamente a esos dos temas: el porcentaje que iría a Procine y la forma en que este porcentaje sería entregado a CONACINE. Y en ambos temas las diferencias que nos separaban eran mínimas. Hay testigos de ello. De lo contrario no hubiera tenido ninguna lógica que sobre la base de esos acuerdos ustedes fueran a una asamblea y lo consultaran. Que la respuesta haya sido finalmente negativa de parte de vuestra asamblea no significa en absoluto que ustedes no respaldaran los acuerdos allí tomados. Entonces :¿por qué seguir insistiendo demagógicamente en desacreditarnos por llegar a acuerdos con los exhibidores-distribuidores cuando ustedes han participado de los mismos y han llegado, al menos transitoriamente, a acuerdos conjuntos? ¿No es evidente que ese tipo de acusaciones malintencionadas lo único que hacen es separar al gremio en base a medias verdades? ¿Publicar una "lista" de los supuestos responsables de esta "traición" no nos remite al "macartismo" más despreciable?, ¿Por qué el afán permanente de estigmatizar a colegas cuyo "pecado" es tener una opinión diferente?, ¿Qué sentido tiene vincular el tema nuestro proyecto de ley a temas como la ley de amnistía al grupo Colina? Nos acusan de festinar trámites y sorprender a la Comisión de Economía, preguntamos ¿La APCP tiene el poder de generar reuniones de las comisiones del Congreso?, ¿Por qué se miente tan descaradamente?, ¿Es eso jugar limpio entre colegas?, ¿Es esa la manera de propiciar la unidad?

Todo lo que afirmamos en estas líneas está sustentado en hechos ocurridos y lo hacemos para aclarar la situación lamentablemente enturbiada por los últimos comunicados de la UCP. Hemos tratado de abstenernos de continuar este bombardeo de comunicados pero nos obliga un deber con la verdad y la información fidedigna, a partir, lo reiteramos, de una serie de pedidos que nos exigen aclarar de una vez las cosas y no dejar que el progresivamente venenoso matiz que envuelve esta situación siga inundándolo todo. Y le pedimos a la comunidad cinematográfica que comprueben en los previsiblemente próximos comunicados de la UPC si es que hay respuestas y referencias concretas y específicas a lo que aquí afirmamos o si continúan las generalizaciones y las medias verdades. Llegar a una instancia tan cercana de la aprobación de una ley que le dará un gran impulso a la producción de películas en el Perú es el fruto de mucho tiempo de trabajo y sacrificio. Volver a tener una oportunidad como la que tenemos, tan cercana, por diferencias -en el fondo y tal como lo demostramos líneas arriba- que no son realmente sustanciales no será nada sencillo. Pensemos que se acaba esta legislatura y se acaba este gobierno. Habrá que esperar años para volver a tener la posibilidad de conseguir fondos para el CONACINE y por lo tanto para nosotros, cineastas peruanos. Ojala que todos en conjunto asumamos, con la responsabilidad que este esfuerzo merece, una actitud que valore lo que está en juego.

La Directiva
Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP)

5 de diciembre de 2010

Una ley con trampas

Por Christian Wiener Fresco



La aprobación de un proyecto de ley referido al cine ha desatado controversia, debido a que parece orientado a favorecer a las empresas comercializadoras y exhibidoras.

Al mejor estilo de Siura y las “leyes sorpresa” del fujimontesinismo, el congresista fujimorista Carlos Raffo y la aprista Luciana León hicieron aprobar el pasado miércoles, de manera oculta, tramposa y fulminante, en la Comisión de Economía y Finanzas, con el apoyo del presidente de la misma, el pepecista Yamashiro, el proyecto de ley lobbista que impulsaron para “masificar” el espectáculo cinematográfico y favorecer aún más a las trasnacionales de Hollywood en su dominio monopólico de la cartelera comercial en el país.

Para lograrlo, no les importó violar el reglamento del Congreso, cuyo artículo 78 establece que no se puede debatir ningún proyecto de ley que no tenga dictamen. Recién el día lunes 29 de noviembre se colocó en agenda de la Comisión de Economía el tema, viéndose exclusivamente el Proyecto de Ley N° 3938 o “Ley de Masificación del Cine y Fomento de la producción Cinematográfica Nacional”, e ignorando de forma flagrante y grosera otro proyecto sobre el mismo, que es el Proyecto de Ley N° 3855, promovido por Werner Cabrera; sorprendiendo la buena fe y desconocimiento de los miembros de la Comisión, que creyeron aprobar un proyecto “consensuado”.

Por suerte, el próximo martes se discutirá en la Comisión de Educación y Cultura del Congreso ambos proyectos de ley de cine, de manera franca, abierta y democrática, como siempre debió ser.

Hace unos meses, un importante grupo de personalidades y artistas demandaron a los legisladores una nueva y soberana ley de cine, que sea resultado de un debate “amplio, público y descentralizado; con la máxima participación de los gremios y sectores involucrados.
Leyes en debate

La génesis de ambos proyectos es el incumplimiento estatal de la asignación de los recursos establecidos en la actual ley de cine (la 26370), promulgada en el régimen de Fujimori, ya que, desde esa época a la fecha, ningún gobierno entregó el presupuesto que ordena la ley para fomentar el cine nacional.

Ante ese incumplimiento, los cineastas buscaron fuentes alternativas para promover al cine peruano y surgió la posibilidad del impuesto municipal a las entradas de cine, vigente desde hace muchos años y que, con la nueva realidad de las multisalas, resultaba anacrónico. Más aún cuando las entradas están también afectas al IGV. El impuesto municipal asciende al 10% del boleto.

Financiar el cine nacional con la actividad comercial cinematográfica es práctica común en otros países de la región, y está contemplada en las legislaciones de Argentina, Brasil, Colombia y otras naciones.

Ello se tradujo en un proyecto de ley presentado por la célula parlamentaria aprista el año pasado al Congreso, en medio de la euforia por el triunfo de “La Teta Asustada”, y que planteaba que el 50% del impuesto municipal fuera asignado a un fondo para promover el cine nacional.

A las pocas semanas, el Fujimorista Raffo impulsó, con los representantes de las distribuidoras de Hollywood, conocidas como las Majors y que dominan el 90% de la cartelera nacional, y el consorcio de empresas exhibidoras comerciales, una ley de “masificación” que propone eliminar el impuesto municipal para incentivar la construcción de más salas de cine, y que de las ganancias que obtengan los distribuidores y exhibidores entreguen 1.6 (luego subido a 3.3%) al cine nacional.

Esta entrega sería por un Convenio privado, mediante un aporte “voluntario y temporal”, siguiendo el ejemplo del óbolo minero. A esa propuesta se unió la congresista Luciana León, que había suscrito el otro proyecto, y otros parlamentarios. Lograron además el respaldo de un sector de cineastas agrupados en la Asociación de Productores (APCP).

Sin embargo, un importante y significativo grupo de cineastas marcó distancias con la “ley Majors”, como fue calificada, reivindicando la necesidad de una verdadera ley de cine, que entienda a esta actividad primordialmente como cultura y comercio, y que sea soberana, no a favor de intereses foráneos.

Se inició así en la comunidad cinematográfica un amplio y sostenido debate, a veces áspero, que devino incluso en la red y los medios de comunicación.

Luego, ya en el 2010, el congresista aprista Jhony Peralta, que impulsó el primer proyecto, decide retirarlo y aliarse con Raffo, promoviendo un nuevo texto que incorpora elementos de ambas propuestas aunque en lo sustancial sigue siendo la “ley Majors”.

Paralelamente, el congresista nacionalista Werner Cabrera, con el apoyo de miembros de su bancada y de otros grupos partidarios como Yonhy Lescano, acoge las propuestas de realizadores y técnicos de Lima y provincias, presentando un nuevo proyecto que plantea abiertamente una ley de fomento al cine soberana, descentralista, inclusiva y que entienda esta actividad como parte de la cultura e identidad del país.
¿Qué esta en debate?

Para verlo de manera sintética, lo que está en el centro de la polémica entre ambos proyectos son dos formas de encarar el fomento al cine y la cultura nacional.

En el caso de la “ley Majors” o Raffo, el objetivo principal es favorecer al gran lobby de las trasnacionales del cine, incrementando aún más sus ingentes ganancias. Se calcula que este año obtendrían más de diez millones de soles.

Estas compañías son subsidiarias de empresas extranjeras exoneradas del pago de impuesto de aduanas a las copias cinematográficas, al acogerse al régimen de Importación temporal aprobado por la Resolución Ministerial N° 287-98-EF/10 y su modificatoria establecida en la R.M. 107-2000-EF/15, del 08/07/2000. Eso constituye, en la practica, “dumping” y subvaluación de sus costos reales.

Adicionalmente, la corporación transnacional Cinemark goza de un Contrato de Estabilidad Jurídica con el Estado, beneficiada con reiteradas “addendas” que le permiten sortear pagos de la SUNAT.

A cambio de la nueva reducción tributaria, cederían de forma “voluntaria y temporal” un tercio de sus ganancias para el Fondo Procine a favor del cine nacional, mediante un convenio privado que equivale a una donación, que no puede ser establecida por Ley, ni en monto ni en obligación.

La norma además transgrede la autonomía privada consagrada en el artículo 62° de la Constitución Política del Perú, pues nadie puede ser obligado por ley a firmar un convenio o contrato.

Se trata, en suma, de una ley abiertamente mercantilista, ajena a cualquier propósito cultural o siquiera promocional de nuestra cinematografía.

Por el contrario, la otra propuesta fomenta de manera integral al cine peruano, a través de un
fondo a financiarse con una contribución parafiscal al CONACINE como sucede en la ley Colombiana y se aplica en nuestro país en instituciones como FONAVI, SENCICO, SENATI, ESSALUD y los organismos reguladores; es verdaderamente descentralizada, ya que el 30% de los fondos irían a las regiones, con un claro perfil de promoción cultural, y cautela los derechos de los trabajadores cinematográficos.

Más información en:



Carta de APCP en respaldo a la Ley Majors

Lima, 29 de noviembre del 2010

Estimados señores Congresistas,

Escribimos estas líneas para celebrar que el proyecto de ley 3938 -Ley PROCINE- entre a debate esta semana a la comisión de Economía del Congreso de la República y que de esta manera una ley de fomento económico a nuestra cinematografía sea aprobada antes del fin de año.

Queremos resaltar que, a diferencia de lo que se viene diciendo una y otra vez, la ley PROCINE es inclusiva porque beneficia a todos los peruanos que producen cine. Como ejemplo, sólo queremos recalcar que el 30% del fondo recogido por esta ley está destinado a la producción, capacitación y promoción del cine hecho en las regiones del Perú. También es importante decir que el CONACINE, de contar con la aprobación de esta ley, podrá contar con recursos para poder agilizar sus trámites y gestiones y poder realizar mejores concursos, con más dinero, jurados internacionales y un apoyo mas intenso a las películas peruanas en los distintos festivales internacionales.

Es importante mencionar que los abajo firmantes, miembros activos de la Asociación de Productores de Cinematografía del Perú, venimos desde hace mas de dos años luchando por una ley de consenso que tenga aprobación mayoritaria en el parlamento y saludamos el apoyo de los distintos congresistas que, después de muchos años, apuestan por legislar a favor del cine.

Esperamos que en los debates de la ley en las distintas comisiones y posteriormente en el Pleno del Congreso se logre aprobar una ley de fomento a la cinematografía peruana que viene en un constante crecimiento, tanto en cantidad de películas producidas por año como en la calidad de las mismas.

Atentamente,

Augusto Tamayo (Director. El bien esquivo, Un sombra al frente, La Vigilia, entre otras)
Francisco Lombardi (Director. La boca del Lobo, Pantaleón y las Visitadoras, entre otras)
Alberto Durant (Director. El Premio, Alias La Gringa, Doble Juego)
Fabrizio Aguilar (Director. Paloma de Papel, Tarata)
Judith Vélez (Directora. La Prueba)
Josué Méndez (Director. Días de Santiago, Dioses)
Daniel Vega (Director. Octubre)
Diego Vega (Director. Octubre)
Héctor Gálvez (Director. Paraíso)
Álvaro Velarde (Director. El destino no tiene favoritos)
Frank Pérez Garland (Director. Un día sin sexo, Cu4tro)
Christian Buckley (Director. Cu4tro)
Sergio Barrio (Director. Cu4tro)
Daniel Rodríguez (Director. El Acuarelista)
Aldo Salvini (Director. La Bala Perdida)
Cusi Barrio (Productor. Historias Prohibidas)
Rocío Lladó (Directora. Vidas Paralelas)
Nilo Pereyra (Director. Illary)
Andrés Cotler (Director. Pasajeros)
Roberto Bonilla (Director. Nunca mas lo Juro)
Gustavo Sánchez (Productor. Mañana te cuento. Django, Pantaleón y las visitadoras, entre otras)
Anita Roca Rey (Productora. Paloma de Papel, Un día sin sexo, Tarata, entre otras)
Enid Campos (Productora. Madeinusa, Días de Santiago, Dioses, Paraíso, entre otras)
Nathalie Hendrickx (Productora. El bien esquivo, Un sombra al frente, La Vigilia)
Mónica Brown
Rafael Zalvidea (Director)
Palito Ortega (Director. El rincón de los inocentes, Jarjacha)
Julio Vizcarra (Productor)
Nelba Acuña (Productor)
Miguel Valladares (Productor. Ella, Cu4tro, Un día sin sexo, Casadentro, Máncora)
Gabriela Yépez (Directora)
Verónica Oliart (Productora. El inca, la boba y el hijo del ladrón)
Ronnie Temoche (Director. El inca, la boba y el hijo del ladrón)
Enrica Pérez (Directora. Climas)
Silvana Aguirre (Directora)
Joanna Lombardi (Directora. Casadentro)
Gonzalo Otero (Director)
Silvia Kantor (Directora. Centinelas)
Brian Jacobs (Director)
Ray Flores (Director)
Martha Fuentes (Productora)
Martha Luna (Productora)

30 de noviembre de 2010

Comunicado N° 29 de la UCP



El último comunicado de la APCP aparecido el domingo 28 de noviembre en Cinemaperú, parace más preocupado por las formas que el fondo. Al tomar como ataque o agresiones cualquier opinión o discrepancia sobre sus puntos de vista y valoraciones, la APCP olvida que, más allá del subjetivismo y las sensibilidades extremas, lo que se discute son ideas, posiciones y soluciones reales, alejadas del corto plazo y el cálculo político. Por otra parte, jamás hemos insultado o agraviado personalmente a ninguno de los miembros de ese colectivo, como sí lo ha hecho con nosotros, por ejemplo, y muy recientemente, el congresista Raffo por el Twitter, llenándonos de adjetivos y acusaciones. La diferencia es que frente a esos insultos no nos “victimizamos”.

Todos, por cierto, queremos incrementar el presupuesto de CONACINE, pero no tan sólo para hacer más películas, sino asimismo para tener una cinematografía que se desarrolle a plenitud y no llevada de la mano tutora y limitante de quienes dominan monopólicamente nuestra cartelera comercial. Sin mayores argumentos, la APCP insiste en su última comunicación en que “la única posibilidad real de tener un sustancial aumento del presupuesto de CONACINE es ayudando a la promulgación de ese proyecto de ley” (que no es otro que el de las Majors), tratando de maquillar el asunto, otra vez, con el argumento de que “más adelante” se podrá lograr mejores condiciones y una ley más integral. Sin embargo, conviene una vez más preguntarse, ¿ley integral sobre la base de qué, cuando se entrega el principal recurso, vale decir el impuesto municipal al boleto? Escamoteando, además, que este quedará de por vida en manos de los distribuidores y exhibidores, para que buenamente nos den, cuando puedan y quieran, mediante un "óbolo cinematográfico" o convenio temporal, sólo un 3.3%.

Luego dicen que son frontales, cuando la comunidad cinematográfica entera recuerda que se adhirieron con la presidenta del CONACINE al proyecto original de Calos Raffo y Luciana León, que “generosamente” otorgaba el 1.6% a CONACINE, sin informar siquiera a la comunidad de esa decisión, y parecen olvidar su comportamiento huidizo y esquivo todo el año pasado y a principios del 2010, al punto que tuvo que ser nuestro gremio el que difundiera sus propuestas alcanzadas al congresista Peralta. A iniciativa nuestra, sin embargo, mantuvimos en junio de este año conversaciones para buscar un consenso entre ambos gremios, tal como informamos varias veces a nuestros asociados y cineastas en general, y llegamos a propuestas comunes no sin mediar el debate, señalando claramente nuestros puntos comunes y nuestras discrepancias. Y mucho se avanzó, pero lo cierto es que no se pudo lograr acuerdos más importantes porque, más allá de que hubo la intención real de buscarlos por ambas partes, resultaba imposible por la distancia que separa ambos proyectos, tanto en sus principios como en sus propuestas centrales, y que por cierto no se reducen a una diferencia del 0.7%, ya que, igualmente, podríamos preguntarle a los colegas de la APCP, ¿por qué no siguieron apoyando el 4% que acordamos en la reunión de octubre para llevar al Congreso, y retrocedieron de nuevo al 3.3%? Evidentemente, la presión de los políticos, distribuidores y exhibidores pudo más.

Pero más allá de las anécdotas y entredichos, lo que nos hubiera gustado es que los colegas de la APCP aborden los temas de fondo: el porcentaje y la modalidad de las aportaciones. Por nuestro lado, antes que andar en subjetivismos, hemos promovido el dictamen jurídico y muy bien fundamentado del Dr. Jorge Bravo Cucci, y hemos presentado el escrito del propio bufete legal de los distribuidores trasnacionales; ambos coinciden en que la contribución parafiscal es perfectamente factible y legal, y el primero descalifica, incluso como inconstitucional, que mediante una ley se quiera obligar a las partes a celebrar un convenio privado.

En fin, creemos que a estas alturas resta ya muy poco por decir sobre los proyectos de ley, quedando tan sólo esperar el debate final en el Congreso, donde se definirán las cosas. Ciertamente lamentamos que los cineastas peruanos vayamos desunidos a este momento tan importante, pero no ha sido por responsabilidad nuestra, ya que si hubiera existido verdaderamente la voluntad y disposición de defender nuestros derechos y no sacrificarlo todo por una promesa económica incierta y del momento, de alcances a corto plazo, lo lógico y natural sería que estuviésemos juntos. Sin embargo, nuestros colegas de la APCP prefieren aliarse con las empresas distribuidoras trasnacionales y los consorcios de la exhibición (que maltratan los estrenos nacionales) en busca de consagrar una ley que, como recientemente Rosita Rodríguez ha venido demostrándolo con su análisis, es una burla a la inteligencia y un bochorno a nivel internacional (con las Majors asesorando guiones y trayendo más copias como su "obligación").

Que la historia nos juzgue.

Consejo Directivo
Unión de Cineastas Peruanos (UCP)
Lima, 29 de noviembre del 2010

Las razones de la APCP

El pronunciamiento que la APCP hizo público para compartir con la comunidad cinematográfica los fundamentos de su respaldo al proyecto que incrementaría en más de 100% el presupuesto de CONACINE (y por lo tanto en esa o mayor proporción la producción de películas peruanas) ha generado, nuevamente, un aluvión de respuestas y, desgraciadamente otra vez, descalificando y agrediendo. Como vuelve a quedar comprobado no somos nosotros los que distanciamos al gremio: nos limitamos a explicar las razones por las que nos parece que en este momento, con las condiciones objetivas actuales, con el Congreso conformado tal como está, a dos semanas que termine la actual legislatura, la única posibilidad real de tener un sustancial aumento del presupuesto de CONACINE es ayudando a la promulgación de ese proyecto de ley.

También afirmamos que la batalla por una ley más integral sobre la cinematografía no termina con la aprobación de este proyecto de ley que tiene que ver fundamentalmente con un incremento importantísimo al financiamiento del cine peruano: en una coyuntura más favorable, con un Ministerio de Cultura más consolidado, nada nos impedirá seguir consiguiendo mejores condiciones para el mejor desarrollo de todo el fenómeno cinematográfico en su integridad. Pensamos que muchas veces los avances se consiguen paso a paso y que la impaciencia por tener un marco legal más totalizador (en este momento y en las actuales circunstancias muy improbable, como lo demuestran los años transcurridos en este debate) no nos debe impedir ver la realidad: que de aprobarse este proyecto de ley el próximo año el CONACINE podrá financiar alrededor de diez largometrajes en los concursos nacionales, aparte de largometrajes regionales, documentales y cortometrajes.

Por último, la APCP reitera que actúa frontalmente y siempre con la verdad como argumento. Al leer los comentarios absolutamente descalificadores sobre el proyecto de ley no deja de asombrarnos el impresionante cambio de óptica de las personas que participaron en la reunión que, en Junio de este año, convocó a representantes de la APCP y la UCP con los distribuidores y exhibidores y que se realizó en el Centro Cultural de la Católica. En esa reunión, y durante algunas horas, representantes de las dos instituciones sugerimos una serie de correcciones al proyecto de "convenio" que generaría el supuesto 3.3% que los exhibidores transferirían al CONACINE. Las correcciones fueron aceptadas por los representantes de los exhibidores y distribuidores. A su vez la APCP y la UCP exigieron que el porcentaje subiera a 4%. Los representantes de la exhibición-distribución dijeron que lo consultarían y responderían 48 horas después. Luego de ello los representantes gremiales (Francisco Lombardi, Alberto Durant y Frank Pérez Garland por la APCP y Christian Wiener, Francisco Adrianzen, Gabriel Quispe, Guillermo Palacios y Alejandro Legaspi por la UCP) nos dedicamos a buscar acuerdos que hicieran factible el apoyo conjunto al proyecto: llegamos a acuerdos sobre incrementar el apoyo al cine regional, a incluir a la Cinemateca dentro del proyecto y corregimos algunos puntos del tema laboral. Con todas esas reformas los representantes de la UCP manifestaron su acuerdo y se retiraron para hacer las consultas con su asamblea. Lamentablemente el día lunes los representantes de los exhibidores-distribuidores nos informaron que sus asociados no aceptaban subir el porcentaje del 3.3% al 4%. Por su parte, la UCP nos informó que su asamblea no aprobaba los acuerdos alcanzados. Esa reunión fue la oportunidad más clara de haber generado un consenso y estuvimos bastante cerca: cabe preguntarse ¿Si estuvimos a un paso de llegar a un acuerdo sobre el apoyo al proyecto de ley puede este parecer tan demoníaco al cabo de unos meses? ¿Es tan absolutamente decisivo un 0.7% del porcentaje a repartir como estuvieron de acuerdo en esa reunión los colegas de la UCP?. Creo que a estas alturas deberíamos hacer un esfuerzo por sincerar las cosas, por encontrar un mínimo equilibrio que, entre otras cosas, evite este permanente y malsano maniqueísmo entre buenos y malos.

Con este comunicado la APCP pretende dejar el juego de ataques y respuestas permanente. Lo hace con la tranquilidad de haber discrepado con respeto y sin descalificar a nadie y con el único propósito de dar a conocer a la comunidad cinematográfica los lineamientos de nuestra conducta que apuntan al único objetivo de hacer que se produzcan más películas en el Perú para que todos los que aspiramos a hacer cine tengamos más oportunidades que las que en este momento otorga el esforzado, pero reducido, presupuesto de CONACINE.

La Directiva
Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP)

28 de noviembre de 2010

FENACO demanda al CONACINE por discriminación cultural

Apreciados amigos y colegas cinematográficos.

Como es de conocimiento público, a principios de este año la Asociación Cultural Delluc, organizadora por 7 años consecutivos del Festival Internacional de Cortometrajes de Cusco, FENACO, fue tachada por el Consejo Directivo de CONACINE luego que se presentara la candidatura de Tonanieva Puertas al CD para el año 2010. Las razones que expusieron era que no se podía demostrar que hacíamos el festival; que Ines Agresott era extranjera -a pesar de que la que se presentaba era Tonanieva, peruana de Abancay (Apurimac)-; que el Festival no exhibía nada, solo programaba, los trabajos se exhibían solos; y, por ultimo, que no teníamos una sala de exhibición a nuestro nombre.

En la resolución que nos hicieron llegar estaba también la firma del representante de las exhibidoras comerciales, (los impugnadores fueron Cinemark, Cine Planet) que nos había tachado, cumpliendo funciones de juez y parte.

Este “gran logro”, celebrado por los directivos del CONACINE, iba a servir de escarmiento para que ningún exhibidor cultural tratara en el futuro de enfrentarse a sus socios estratégicos (exhibidores comerciales) en el Consejo Directivo, pero además significó la tacha de la exhibición cultural.

Y por increíble que parezca, un organismo oficial, que ahora ha sido transferido al nuevo Ministerio de Cultura, no reconoce la “exhibición cultural”.

Nosotros, ante la mezquina negación de su existencia por el organismo oficial del Cine en Perú, procedimos a realizar una demanda de amparo contra el Consejo Directivo del CONACINE, la misma que fue presentada hace varios meses y apelada ante su negación inicial. Finalmente, ha sido aceptada por el Primer Juzgado especializado en lo Constitucional, de la Corte Superior de Justicia de Lima, que ya se lo comunicó a los miembros del anterior CD del CONACINE, quienes permanecen en silencio.

Este gran logro, es el primer paso que estamos dando para que CONACINE sea de verdad una institución de los realizadores, promotores culturales y todo el cine peruano, y no el club de amigos que actualmente es.

Invitamos a todos los amigos y colegas que sientan que sus derechos son vulnerados por este ente oficial, a defenderlos y que sean respetados en las instancias que corresponden. ¡Basta ya de tanto abuso!!

Hacemos un llamado a todos los cineastas que aun no están inscritos, que aprovechemos la actualización de padrones que esta haciendo CONACINE, para ir a inscribirnos este 7 de diciembre.

Nosotras vamos a inscribirnos otra vez, y nos volveremos a presentar a la candidatura, no importan que nos tachen, lo haremos una y otra vez, hasta que no puedan negar nuestra existencia

VIVA EL CINE REGIONAL!! KAUSACHUN LLAQTANCHISPA CINE!!

Asociación Cultural Delluc - Comité Organizador de FENACO 

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