1 de noviembre de 2010

Comunicado N° 28 de la UCP

Desde su fundación, la Unión de Cineastas Peruanos (UCP) ha defendido e impulsado la mayor unidad de los productores, realizadores, técnicos y promotores cinematográficos nacionales, para hacer posible una verdadera ley de cine, integral, moderna y soberana, acorde a las otras legislaciones que sobre la materia existen en América Latina y el mundo.

Siguiendo ese precepto defendimos primero el proyecto original del congresista Johny Peralta, que había sido consensuado por el CONACINE y el conjunto de los cineastas y, posteriormente, cuando su autor desistió, respaldamos la propuesta del parlamentario Werner Cabrera, que a nuestro juicio recogía, ampliaba y perfeccionaba lo planteado en el anterior proyecto de ley. Por esa misma razón, nos opusimos desde un principio al proyecto promovido por los legisladores Carlos Raffo y Luciana León, ya que consideramos que desnaturaliza el propósito central de toda ley de cine, que debe ser el apoyo del Estado al proceso de producción y a la formación de públicos bien informados, favoreciendo más bien los intereses mercantiles de las distribuidores trasnacionales y exhibidores comerciales, dejando de lado, además, otras legítimas demandas del gremio, como el apoyo al cine regional, la defensa de los trabajadores cinematográficos y la necesidad de contar con una Cinemateca Nacional, que preserve nuestro patrimonio audiovisual, considerando al cine como parte integral de nuestra cultura,

Todo lo anterior lo hemos manifestado un sinnúmero de veces en comunicados, artículos y escritos publicados en medios y en la red durante más de un año y medio, con argumentos y cifras más que reveladoras, al calor del debate por la nueva ley de cine como es de público conocimiento. En todo este tiempo hemos defendido siempre una actitud de principios consecuente con la defensa de los cineastas peruanos, sin caer en los cantos de sirena que bajo los pretextos del supuesto "realismo" o "pragmatismo", querían hacernos comulgar con propuestas claudicantes, que representarían un baldón para la cinematografía de cualquier país de la región. Y no se trata de una supuesta intransigencia de nuestra parte, como lo quiere presentar la poderosa presión mediática de los allegados al proyecto Raffo, sino ser coherentes con nuestro compromiso con el gremio y el país como gestores culturales y forjadores de nuestra identidad nacional.

Sin embargo, pese a que un grupo de colegas agrupados en la APCP y la dirección del CONACINE decidió aliarse con los distribuidores y exhibidores para respaldar el proyecto de las Majors, nosotros hemos insistido en todo este tiempo en la necesidad del diálogo para buscar puntos de acercamiento y acuerdo que no sigan dividiendo a los cineastas. Lamentablemente, el diálogo propuesto por nuestro gremio no pudo prosperar, porque los colegas de la APCP privilegiaron su relación con los otros sectores, y no fue posible llegar a acuerdos mínimos debido a la ausencia y el silencio de uno de los interlocutores.

En ese sentido saludamos la actitud del nuevo Consejo Directivo de la APCP, que hace algunas semanas se acercó a nuestro gremio para reiniciar conversaciones que habíamos venido desarrollando en el mes de junio de este año, tendientes a lograr una posición común en torno a la ley de cine. El encuentro fue auspicioso, ya que nos permitió comprobar que ambos gremios teníamos coincidencias en puntos importantes como asignar el 30% del nuevo fondo para las regiones, la necesidad de cautelar los derechos de los trabajadores cinematográficos, y la defensa del carácter cultural –además del económico y comercial– del cine, garantizando la creación de la Cinemateca Nacional.

Asimismo, en torno a la asignación de porcentajes sobre el impuesto municipal, tanto la APCP como la UCP estábamos de acuerdo que por tratarse de una ley de cine nacional, y ser el sector más desprotegido en el área, nos correspondía una proporción mayor que a los exhibidores y distribuidores. Todos estos puntos acordados, serían transmitidos de manera conjunta por ambos gremios a los congresistas de la Comisión de Educación y Cultura, donde actualmente se debate el futuro de la ley de cine peruano.

Pero las palabras tienen que condecirse con las acciones, y a los pocos días fuimos sorprendidos por la participación de notorios realizadores de la APCP en un evento público promovido por las empresas UIP y Cine Planet a favor del proyecto Raffo, denominado “Todos por el cine”. Más aún, cuando los colegas de ese gremio nos habían expresado abiertamente su evidente malestar y queja frente a los innumerables maltratos que recibieron los últimos filmes peruanos en su estreno comercial. Dicho evento pretendía reimpulsar mediáticamente no la necesidad de una ley de cine (ya que se omitió toda mención al otro proyecto en el Congreso), sino el proyecto de las Majors, valiéndose de métodos inescrupulosos de hacer política, como el uso de una entrevista antigua a la actriz Magaly Solier, de fines de mayo del 2009, que ella ya se encargó de desmentir, denunciando la manipulación.

Invocamos sinceramente a todos los colegas de la APCP y sus allegados, a que reflexionen respecto a qué intereses defienden y con quiénes están dispuestos a promover nuestra cinematografía. Hay que ser muy claros en esto, porque no se puede estar con Dios y con el Diablo a la vez. Todos estamos de acuerdo en que es necesario y urgente un nuevo marco legal para el cine peruano, que proporcione recursos y apoye significativamente la producción nacional, así como otros aspectos fundamentales de la actividad cinematográfica, pero el apuro, codicia y desesperación de sus socios ocasionales, y las males artes de conocidos lobbystas del Congreso, no son los mejores consejeros.

Por nuestra parte, como UCP persistiremos en la búsqueda de la unidad de todos los sectores de la cinematografía nacional, como lo hemos hecho con los cineastas regionales, para luchar a favor de una verdadera ley de cine, inclusiva, descentralizada y soberana, que favorezca principalmente al cine peruano y no a las empresas que dominan nuestra cartelera. Esperamos que los colegas de la APCP nos acompañen sinceramente en este esfuerzo. De no hacerlo, que la comunidad cinematográfica y el país en su conjunto, juzgue lo hecho por cada uno en los momentos en que se decidía el futuro de nuestro cine.

Lima, 1 de noviembre del 2010

Unión de Cineastas Peruanos (UCP)


31 de octubre de 2010

El imperio contraataca

Con el fin de tratar de sacar adelante su proyecto de ley (N° 3839 – 2009) los distribuidores extranjeros con los exhibidores comerciales, la Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP) y el concurso de los congresistas Carlos Raffo, Luciana León e Isaac Mekler, entre otros, realizaron el viernes 29 de octubre un evento denominado: “Todos por el cine”.

Este acto público se realizó a pocos días que una información periodística diera cuenta que una de las principales cadenas de exhibición, CINEMARK, contaba con un contrato de estabilidad jurídica y aún así, figuraba como morosa en la SUNAT. En el mismo sentido, se ha denunciado reiteradamente que los distribuidores, representantes de las grandes cadenas de Hollywood (conocidas como las Majors) siguen gozando del beneficio de importación temporal, que les permite ingresar las decenas de copias de sus estrenos sin pagar nada al fisco.

Sin duda el objetivo del evento fue hacer una presión mediática a la Comisión de Educación y Cultura del Congreso que preside la congresista Hilaria Supa, con el fin de obligar a sus miembros a aprobar apuradamente esta propuesta, aun cuando no se ha escuchado la opinión de las nuevas autoridades elegidas a la alcaldía, y que con derecho deberían poder expresar su opinión en un tema que les atañe directamente, pues se trata de disponer del destino del actual impuesto municipal a las entradas de cine.

La desesperación y falta de ética de los convocantes se puso nuevamente de manifiesto con la difusión de un video de promoción, realizado en su mayor parte hace más de un año, pero que ahora recién sale a la luz, tratando de llevar agua para el molino de la llamada “ley procine”:



 
Pero entre los opinantes incluyeron tramposamente declaraciones de la actriz y cantante ayacuchana Magaly Solier, quien rápidamente respondió al congresista Raffo y sus allegados, de que ella no apoya ni respalda esa ley “pro extranjeros, pro distribuidores y pro todo, menos pro cine peruano”, dejando en claro que apoya la ley de cine “pero aquella que beneficia a todos los peruanos, no sólo a fujimoristas y apristas”.

Y es que, señor Raffo, aunque usted no lo crea, todavía existe dignidad y honor en este país.

5 de octubre de 2010

COMUNICADO N°27 de la UCP

Ante los últimos acontecimientos en la comunidad cinematográfica, la Unión de Cineastas Peruanos (UCP) cree necesario expresar lo siguiente:

1.- Felicitar la constitución del Ministerio de Cultura, y esperar que este viejo anhelo de los que trabajamos por la cultura signifique un efectivo empuje a nivel político, social y económico para el arte y las industrias culturales del país, que ahora por fin tendrán un interlocutor en los más altos niveles de la instancia gubernamental.

2.- Considerar un acierto la transferencia del Consejo Nacional de Cinematografía (CONACINE) al recién creado Ministerio de Cultura, ya que eso debe permitir que este organismo no siga siendo la última rueda del coche del Estado, sino sea realmente valorado, asumiendo además que el cine es ante todo una expresión cultural y de identidad de primer orden de los peruanos.

3.- Lamentar que, en el último año de actuación del actual gobierno, una vez más el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) trate de mezquinar el presupuesto del CONACINE, con la reducción de un millón de soles del monto asignado este año para la institución oficial del cine peruano. Entraremos a un nuevo gobierno con un presupuesto reducido y nuevas tareas nos esperarán que demandarán la unidad del gremio y ojalá el conjunto de los cineastas estemos a la altura de las circunstancias. Por otro lado, consideramos que es obligación del Estado, y el gobierno en particular, el cumplir con la Ley 26370, vigente en todos sus artículos, asignando un poco más de siete millones de soles a esta institución cada año, lo que desgraciadamente nunca se ha cumplido hasta la fecha.

4.- Solicitar al Consejo Directivo del CONACINE un espíritu dialogante e inclusivo en su gestión y los manejos de los recursos públicos en los diferentes concursos, desarrollando una política más transparente, descentralizada y participativa con la comunidad cinematográfica nacional en su conjunto.

5.- Saludar la iniciativa de los cineastas regionales que asistieron a Lima en las últimas semanas, para propiciar una mayor apertura y participación en el accionar del CONACINE, así como expresar su pleno respaldo al proyecto de nueva ley de cine promovido por el congresista Werner Cabrera.

6.- Demandar a los legisladores miembros de la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte del Congreso de la República, que incluyan para el debate y aprobación, a la brevedad posible, los proyectos de ley de cine que desde hace año y medio se presentaron en este poder del Estado.

7.- Congratular la democrática decisión del electorado limeño, al elegir mayoritariamente para la alcaldía metropolitana a una candidata progresista, dialogante, inclusiva y con un claro discurso a favor de la cultura, por lo que esperamos, redunde a favor de la lucha por la ley y el cine nacional.

 

Lima, 5 de octubre del 2010



Consejo Directivo
Unión de Cineastas Peruanos (UCP)


30 de septiembre de 2010

Cineastas Regionales vs CONACINE

La agria polémica entre los cineastas regionales y el CONACINE continua en los medios y el ciberespacio, mucho más luego de las explosivas declaraciones de Magaly Solier. A continuación, gracias a La Mula. pe, la denuncia de los cineastas regionales, incluyendo al Comité Directivo de FENACO:



Respuesta de  de la Presidenta de la institución oficial del cine peruano, Rosa María Oliart:


29 de septiembre de 2010

¿Soy actríz peruana o regional? Habla Magaly Solier

Una verdadera conmoción ha originado en el pequeño mundillo cinematográfico local, las recientes declaraciones de Magaly Solier en su blog sobre la discriminación al cine regional y otras malas practicas del CONACINE, que muchos en el gremio comentan pero no tienen la valentía de la actriz huantina para expresarlo. A continuación el artículo de la polémica:

HOLA A TODAS Y TODOS.

QUISIERA DAR MI OPINION. SE QUE OTRA VEZ ME DIRÁN QUE “CIERRE LA BOCA”, “QUE SE CREE ESTA CHOLA, ESTA INDIA”, PERO ME DA LO MISMO. ESTE ES MI BLOG Y MI MEDIO DE EXPRESION.

QUIERO QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE PARA QUE SIRVE EL CONACINE. ¿PARA APOYAR AL CINE PERUANO? ESPERO QUE SI, PERO SEGÚN VEO SIRVE MAS PARA APOYAR UN GRUPITO DE ARTISTAS LIMEÑOS AMAMANTADOS DESDE HACE AÑOS POR LOS IMPUESTOS DE TODOS LOS PERUANOS, INCLUIDOS LOS PROVINCIANOS. HAY QUE DEJAR LA TETA Y COMPARTIR EL PEZÓN DE UNA VEZ.

SE LE DICE “CINE PERUANO”, SI, ESE QUE GANÓ UN OSO DE ORO EN ALEMANIA, SÍ, ESE QUE FUE NOMINADO AL OSCAR®. CINE PERUANO, NO CINE LIMEÑO.

HACE UNOS DÍAS LLEGARON “A LA LIMA” DESDE PROVINCIAS MUCHOS DIRECTORES Y ARTISTAS AUDIOVISUALES PARA SER RECIBIDOS EN LA COMISON DE EDUCACIÓN, LA CUAL LES DIO SOLAMENTE 5 MINUTOS PARA DECIR LO QUE TENIAN QUE DECIR, 5 MINUTOS!!! ¿QUIEN PODRÍA EXPLICAR EN 5 MINUTOS AÑOS DE FUSTRACIÓN? ¿QUIEN?

EL CONACINE PRACTICAMENTE OBLIGA A LOS CINEASTAS “REGIONALES” A TENER QUE VENIR HASTA “LA LIMA” PARA PODER INSCRIBIR SUS PROYECTOS CINEMATOGRÁFICOS “REGIONALES” Y ASI PODER POSTULAR POR UNA AYUDA PARA COMPLETAR EL FINANCIAMIENTO DE SUS PELÍCULAS. HASTA ALLÍ TODO LÓGICO, PERO LA COSA ES QUE ME ENTERÉ QUE YA ESTANDO AQUÍ EN “LA LIMA”, EL CONACINE DECIDE SI LOS INSCRIBEN O NÓ AL CONCURSO. OSEA, LOS DISCRIMINAN, POR QUE SEGÚN ELLOS, EL CONACINE DECIDE QUIEN ES DIRECTOR O NO.

SI UNO VA A INSCRIBIRSE, PUES SE RECIBE LA INSCRIPCION, ¿CIERTO? ¿O ES UN CONCURSO CERRADO Y NO ABIERTO A TODOS LOS PERUANOS?

CUANDO LOS CINEASTAS DE LA CAPITAL VAN A RODAR SU PELICULAS A PROVINCIAS… ALLI SI HAY QUE TRATARLOS BIEN. TENEMOS QUE SER SUS CHOLITOS Y DARLES TODO EN LA BOQUITA, SU AGÜITA CALIENTE, SU PASTILLITAS PARA EL SOROCHE, SOPORTAR SUS GRITOS DE MANDONES Y COMER UNA PLATO MAS FEO Y BARATO QUE EL EQUIPO QUE VIENE DE LIMA, SIN PRESITA.

OSEA, ¿ES COMO UN “AVATAR” PERUANO?, POR QUE DE CINE SE TRATA , ¿NO?

YO NO SOY ACTRÍZ, NO TENGO MI PAPELITO NI CARTONCITO QUE DICE “ACTRÍZ”, PERO SIN ESO HE PARTICIPADO EN PROYECTOS INTERESANTES QUE HAN PUESTO AL PERU EN BOCA DE TODOS, Y…AH, SI, AHORA RECUERDO, “SOY SERRANA, HABLO QUECHUA Y COMO PAPA”….Y SOY “ACTRÍZ” .

¿NO PUEDE HABER ACASO, LA SOSPECHA AL MENOS, DE QUE EN LAS PROVINCIAS DE ESTE PAIS EXISTA AL MENOS, UNO, SOLO UNO, QUE TENGA REALMENTE TALENTO?

EL CINEASTA “REGIONAL” PERUANO Y TRUJILLANO RÓGER NEYRA FUE SELECCIONADO ESTE AÑO EN EL FESTIVAL DE CANNES, SI, COMO LO LEEN, EL FESTIVAL DE CINE MAS IMPORTANTE DE FRANCIA, EN LA SECCION SHORT FILM CORNER CON SU CORTOMETRAJE Q’EROS, HOMBRES DE ALTURA, SELECCIONADO “entre más de 1500 trabajos provenientes de más de ochenta países.”

OSEA, SI HAY TALENTO EN LAS PROVINCIAS DEL PERU. SIN AYUDA DE “LA LIMA”

PERO HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS PASA:

EL DIRECTOR PERUANO, RAUL DEL BUSTO TIENE AUN SU PROYECTO LLAMADO LAS CENIZAS:

La productora Intro Films ha informado que su proyecto Las cenizas, que será dirigido por el director Raúl Del Busto y viene siendo seleccionada en distintos festivales en esa etapa del proceso, como Rotterdam, BAFICI, Locarno y Cartagena, ha conseguido involucrar dos grandes nombres en su esquema de coproducción: Lita Stantic Producciones y Mantarraya Producciones.

En el primer caso, se trata de la empresa de Lita Stantic, una de las artífices del Nuevo Cine Argentino, con títulos como La ciénaga y La niña santa de Lucrecia Martel; Mundo grúa de Pablo Trapero; Bolivia y Un oso rojo de Israel Adrián Caetano; Camila y Yo, la peor de todas de la desaparecida María Luisa Bemberg; y la opera prima de Paz Encina, Hamaca paraguaya.

Mantarraya, junto con No Dream Cinema, son las naves con la que Carlos Reygadas está navegando por las mejores aguas del cine mundial, con sus obras Japón, Batalla en el cielo y Luz silenciosa, y que además le han permitido distribuir cintas como las del argentino Lisandro Alonso (Los muertos) y La muerte del señor Lazarescu, la obra maestra del rumano Cristi Puiu.

http://www.cinencuentro.com/2008/04/08/carlos-reygadas-y-lita-stantic-coproduciran-las-cenizas-de-raul-del-busto/

DENTRO DEL CASTING HABIAN NOMBRES DE ACTORES COMO ENRIQUE VICTORIA Y CARLOS GASSOLS…Y UNA CARTA MIA ACREDITANDO MI PARTICIPACION. BUENO, LE NEGARON LA AYUDA AL SR. DEL BUSTO. ¿POR QUÉ? SEGÚN SUPE, POR QUE CON TODO ESE APOYO, ESTE PROYECTO NO NECESITA AYUDA DEL CONACINE. OSEA, LA PRÓXIMA VEZ QUE MI CLAUDIA POSTULE AL CONACINE, ¿TAMBIÉN LE VAN A A NEGAR LA AYUDA? HAY QUE DECIR QUE SIN LA PARTICIPACIÓN DEL CONACINE, UN PROYECTO HECHO EN EL PERU, POR PERUANOS, NO PUEDE REPRESENTAR AL PAIS EN EVENTOS O FESTIVALES DE CINE INTERNACIONALES. SI ME EQUIVOCO, QUE ME CORRIJAN POR FAVOR LOS ERUDITOS CON DIPLOMAS EXTRANJEROS.

LO MISMO SUCEDIÓ CON LOS SONIDOS PROFUNDOS, DEL MULTIPREMIADO DOCUMENTALISTA PERUANO JAVIER CORCUERA, DEL CUAL ESTOY MUY ORGULLOSA DE HABER PARTICIPADO. LA MUSICA PROFUNDA DEL PERU ESTÁ EN ESTE PROYECTO, LA PROFUNDA, NO LA DE MODA. NO SABEN EL GRAN ERROR QUE HAN COMETIDO.

BUENO, YA PARA DEJAR ESTO Y TOMAR DE UNA VEZ MI HEPABIONTA CON EMOLIENTE, YO APOYO LA LEY QUE PROPONE:

*- Cambios buscando hacer los concursos más democráticos, inclusivos y descentralizados, y las convocatorias de los concursos de manera transparente y menos engorrosa.

*- Difusión masiva de películas peruanas, latinoamericanas y culturales, incluyendo mediometrajes, documentales y cortometrajes, en coordinación con los municipios provinciales y distritales.

ESPERO QUE LOS ARTISTAS “REGIONALES” NO TENGAN QUE VOLVER A PASAR POR ESTOS TRAJINES Y VERGÜENZAS (COMO CUANDO UNA CONGRESISTA COMPAÑERA, EN PLENA EXPOSICIÓN, SIMPLEMENTE SE FUE DE LA REUNIÓN Y OTRA, COMPAÑERA PARAR VARIAR, SE BURLABA DE ELLOS DEBAJO DE LA MESA DE “POBRECITOS LOS DISCRIMINADOS”).

TENGO FÉ EN QUE LA SRA HILARIA SUPA, COMO ACTUAL PRESIDENTA DE LA COMISION DE EDUCACIÓN (QUE ADEMÁS ES COMISIÓN DE Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte), COMO MUJER LUCHADORA PROVINCIANA, COMPRENDA POR LO QUE PASAN SUS “PAISANOS REGIONALES” Y HAGA ALGO REALMENTE FAVORABLE PARA TODOS LOS PERUANOS, PARA TODOS.

MAGALY SOLIER ROMERO
“ACTRÍZ” HUANTINA REGIONAL Y PERUANA DE CORAZÓN.

11 de septiembre de 2010

Premios con palo

Bien dicen que lo que mal empieza, mal acaba. La terquedad del Consejo Directivo del CONACINE por admitir producciones cuestionadas al Segundo Concurso Extraordinario de Proyectos para Postproducción de Obras Cinematográficas Peruanas de Largometraje 2010 tuvo consecuencias inesperadas. El Jurado del mismo, si bien decidió otorgar el premio a dos de las mencionadas cintas, “por una cuestión de conciencia de lo que significaría declarar los premios desiertos, ya que el cine peruano tiene tan poca ayuda y promoción”, señalo con claridad en su acta la “poca creatividad” y deficiencias en el manejo del lenguaje cinematográfico de las obras presentadas, entre los cuales se incluyen los ganadores, que serian los “menos carentes de los aspectos mencionados y que más se aproximan a ser una obra cinematográfica”.

Otro asunto sobre el que debería dar cuenta el Consejo Directivo del CONACINE, en cuanto al manejo de los fondos públicos, es cuáles son sus criterios para las convocatorias de los llamados "concursos extraordinarios". Es decir, por ejemplo, ¿por qué convocaron este año a dos concursos de postproducción, con tres premios -habida cuenta el acta del Jurado que habla de la baja calidad de los participantes- mientras, por otro lado, sólo se convocó en el mismo año a un concurso de proyectos regionales, entregando apenas un premio para producciones de 23 departamentos del país? 

Más información al respecto en:
 Adicionalmente nos preguntamos, ¿es ético –porque lo legal, ya hemos visto, el CD del CONACINE lo decide a su discreción y voluntad- que una película que fue producida y promovida con el nombre de una determinada empresa, luego acceda al premio CONACINE con el nombre de otra empresa? Para pruebas, revisen el trailer de la cinta que se encuentra en Youtube:

CONACINE y la ley del embudo

Los siguientes correos públicos, intercambiados por la UCP y el CONACINE,  son una muestra clara de la forma poco transparente y nada imparcial en que los miembros del Consejo Directivo vienen manejando la institución representativa del cine peruano, especialmente en un tema tan delicado como los Concursos, cuyos fondos son del dinero fiscal, es decir de todos los peruanos.  Es una muestra más de porque es necesario una nueva ley de cine en el Perú que, entre otras cosas, reestructure también la manera como funciona el organismo oficial, encargado de su aplicación.


(1)

Lima, 19 de agosto del 2010

Srs.
Consejo Directivo
CONACINE
Presente.-

Habiendo tomado conocimiento, por un correo público de la Secretaría Ejecutiva del CONACINE de fecha 17 de agosto del 2010, de la inscripción de siete proyectos para el Segundo Concurso Extraordinario de Proyectos para Postproducción de Obras Cinematográficas Peruanas de Largometraje 2010, nos llama la atención que se haya admitido la participación en el mismo de los proyectos dirigidos por Palito Ortega Matute, “El rincón de los inocentes” de Andina Compañía Cinematográfica y “Jarjacha III” de Print Fox Image EIRL; así como “Bolero de noche” dirigida por Eduardo Mendoza y producida por La Soga Producciones EIRL.

Resulta, como es de conocimiento público, que ambos realizadores tienen a la fecha compromisos pendientes con CONACINE, ya que el primero obtuvo uno de los premios del Concurso Extraordinario de Proyectos de Obras Cinematográficas de Largometraje 2009, por el proyecto titulado “La Casa Rosada”, y el segundo se hizo merecedor también de uno de los premios del CONACINE en el Concurso de Proyectos de Obras Cinematográficas de Largometraje 2010 con el proyecto “El evangelio de la carne”.

En ese sentido, y tomando en cuenta la decisión que se adoptó en el último Concurso de Largometrajes exclusivo para las Regiones 2010, donde se excluyó el proyecto de Miguel Barreda, por cuanto no había cumplido con presentar la copia final de un anterior proyecto premiado por CONACINE (a pesar de que se trataba de una empresa diferente), solicitamos que en estricta aplicación de un criterio de justicia e igualdad para todos, se excluya también en esta oportunidad a los proyectos antes mencionados, hasta que los realizadores cumplan con sus obligaciones previas con el organismo oficial del cine peruano.

Adjuntamos, para mayor abundamiento, lo señalado por el Secretario Ejecutivo del CONACINE, en un correo público del 15 de julio del 2010, en referencia al caso del Sr. Barreda: Proyecto “La Cantera” de la empresa Vía Expresa EIRL del director Miguel Barreda. Según el art. 2.8 de la convocatoria y bases del Concurso de Regiones que dice textualmente: La empresa de producción, cuyo proyecto fue premiado en algún concurso de esta ley, está impedida de volver a participar en otro concurso hasta que se haya resuelto el contrato celebrado entre el CONACINE y la empresa. Asimismo, si el director del proyecto tiene compromiso pendiente con el CONACINE no podrá participar en el concurso. Por lo tanto, se ha informado a la Comisión Técnica que excluya del concurso a la empresa Vía Expresa EIRL porque el director tiene un compromiso pendiente con el CONACINE; aun no ha entregado la copia en 35 mm del largometraje que como director presento, titulado “Y si te vi, no me acuerdo”.

Confiando que el Consejo Directivo obrará en este caso de acuerdo a Ley y aplicando el mismo criterio para todos,

Atentamente,

Christian Wiener Fresco
Presidente Unión de Cineastas Peruanos



(2)

Lima, 27 de agosto de 2010

Oficio Nº 068 -2010-CONACINE

Señor
CHRISTIAN WIENER FRESCO
Presidente
Unión de Cineastas Peruanos
Presente.-


De nuestra consideración:

Dando respuesta a su carta enviada el 19 de agosto al Consejo Directivo del CONACINE, la cual se adjunta, y luego a Cinemaperú, el CD en su sesión del día jueves 26 de septiembre, acordó lo siguiente:

a) Es inobjetable la exclusión del proyecto LA CANTERA de Miguel Barreda presentado al Concurso Extraordinario de Largometraje exclusivo para las Regiones del País 2010, al estar impedido el director del proyecto, de acuerdo al art. 2.8 de la Convocatoria y Bases. El referido artículo dice textualmente:

“La empresa de producción cuyo proyecto fue premiado en algún concurso de esta ley, está impedido de volver a participar en otro concurso hasta que se haya resuelto el contrato celebrado entre el CONACINE y la empresa. Asimismo, si el director del proyecto tiene compromiso pendiente con el CONACINE, no podrá participar en el concurso”.

En el proyecto Y SI TE VI NO ME ACUERDO donde figura Miguel Barreda como director, según el cronograma de producción que figura en el contrato suscrito, la entrega de la copia final en 35 mm vencía en el mes de enero del 2010. Este plazo no se cumplió.

Posteriormente, la empresa CASABLANCA CINE poseedora de los derechos del aludido proyecto, solicitó una prórroga hasta el mes de abril del 2010. No se cumplió.

b) El Consejo Directivo acordó que procede la inscripción al Concurso de Postproducción de los proyectos EL RINCÓN DE LOS INOCENTES presentado por la empresa ANDINA COMPAÑÍA CINEMATOGRÁFICA y JARJACHA III, presentado por la empresa PRINT FOX IMAGE EIRL, ambos del director Palito Ortega. Anteriormente, el mencionado director ganó en el Concurso Extraordinario de Proyectos de Obras Cinematográficas de Largometraje con el proyecto LA CASA ROSADA presentado con la empresa CINE & VIDEO PERU MOVIE EIRL. En conclusión, son tres empresas diferentes con las que participó el Sr. Ortega.

Según la Convocatoria y Bases del Concurso de Postproducción, el director no tiene impedimento alguno de participar. Como empresa, Andina Compañía Cinematográfica ni Print Fox Image tienen compromiso pendiente con CONACINE.

c) El Consejo Directivo acordó que procede la inscripción al Concurso de Postproducción el proyecto titulado BOLERO DE NOCHE de la empresa LA SOGA PRODUCCIONES, donde figura como director Eduardo Mendoza . Igualmente, como en el caso anterior, la convocatoria no impide participar al director.

Anteriormente, el Sr. Mendoza ganó en el Concurso de Proyectos de Obras Cinematográfica de Largometraje con la empresa cuya razón social es LOS DADOS ETERNOS y el proyecto EL EVANGELIO DE LA CARNE.

El Consejo Directivo afirma que se recoge la posibilidad de aplicar también los casos de compromiso pendiente al director del proyecto, para que en próximas convocatorias y bases sea una regla única.

Atentamente,

Emilio Moscoso
SECRETARÍA EJECUTIVA
CONACINE

Adj: Convocatorias y bases de Concursos de Regiones y de Postproducción 2010

3) COMUNICADO

Por mayoría, a pesar de que no lo mencionan en el Oficio Nº 068 -2010-CONACINE, el Consejo Directivo del CONACINE ha consagrado públicamente el imperio de la Ley del Embudo en la cinematografía nacional. No existe otro término para calificar las “razones” de un organismo estatal cuya función debería ser vigilar el cumplimiento de las leyes para todos, y no acomodarlas a favor de sus allegados y en perjuicio de quienes no lo son.

La solicitud que a nombre de la Unión de Cineastas Peruanos (UCP) cursamos al CD del CONACINE el 19 de agosto pasado, tenía por objeto demandar un asunto de estricta justicia y equidad. Si se había excluido la participación del proyecto del Sr. Miguel Barreda del Concurso Extraordinario de Largometraje exclusivo para las Regiones del País 2010, aduciendo que el director tenía compromisos por proyectos pendientes de otra empresa a la que estaba concursando, había que aplicar la misma figura en el caso del 2do. Concurso Extraordinario de Postproducción 2010, donde se habían admitido proyectos de los realizadores Palito Ortega Matute y Eduardo Mendoza, que también tienen, como realizadores, proyectos pendientes de anteriores concursos de CONACINE.

Pero como estamos en el reino de la arbitrariedad, CONACINE aduce ahora que no se puede aplicar lo hecho con Barreda por cuanto en un caso las bases prohibían ese hecho y en el otro caso no. Pregunta elemental: ¿por qué se establecen criterios diferenciados en los concursos? ¿Cuál es la razón que en el concurso de regiones se prohíba la participación de los directores, no obstante que tuvieran otra empresa, y en los otros concursos no? ¿Qué diferencia un caso del otro? ¿Según CONACINE los directores provincianos son sospechosos de no cumplir sus obligaciones mientras los limeños no? O, como parece ser el caso, y se desprende de la explicación que trata de ensayar el Secretario Ejecutivo en la carta, la inclusión del artículo 2.8 en la convocatoria y las bases de ese concurso era con nombre propio, lo que constituiría un hecho absolutamente ilegal y descalificatorio.

Lamentablemente, y mientras siga manejándose CONACINE con tanta improvisación, acomodos y falta de transparencia, estos hechos oscuros van a continuar, por lo que urge un replanteamiento integral de todo el proceso de los concursos -con fondos públicos- con participación de toda la comunidad cinematográfica. Eso, independientemente de las acciones legales que con toda justicia puedan iniciar los afectados en este y otros casos.

Lima, 28 de agosto del 2010

Christian Wiener Fresco
Presidente
Unión de Cineastas Peruanos

12 de agosto de 2010

El señor de la leyes

por Christian Wiener

Las notas necrológicas pecan casi siempre de falta de equilibrio y exceso de retórica. Por lo general, sobran los adjetivos superlativos, escaseando más bien la reflexión y el análisis menos apasionado y sin tanto cliché. Más aún, en un medio cultural pequeño y relegado como el peruano, donde la muerte suele estar asociada a la indiferencia o el olvido del Estado, los medios de comunicación y gran parte de la sociedad civil, quienes sólo se acuerdan y honran pomposamente a sus “hijos predilectos” cuando ya no están en vida.

Armando Robles Godoy, como todos los creadores y personas, fue un hombre vital, controvertido y contradictorio, con luces y sombras a lo largo de su dilatada existencia, y su polémica obra cinematográfica, pero que sin duda representó, en muchos aspectos, un “parte aguas” en el cine peruano, y de ahí que muchos hablan de él como uno de los “padres” del cine nacional, así como maestro de muchas generaciones. Y es que ARG no sólo fue un realizador preocupado en sus películas y obra personal, sino también un infatigable luchador por mejores condiciones para el cine nacional en su conjunto, y pionero también en el tema de la ley de cine.

Quiero referirme brevemente en las siguientes líneas a este último aspecto de su biografía, que me permite calificarlo -aunque a él no le hubiera gustado probablemente mucho como sonaba- como “El señor de las leyes”, por su protagónica participación en las más importantes legislaciones cinematográficas del país en los últimos 50 años.

Robles inicia su obra fílmica en 1965, cuando el cine peruano era un páramo. Es cierto que existía una ley, la 13936 que desde el año 62 permitía liberar de todo tributo la exhibición de largometrajes producidos en Perú por empresas nacionales, pero en la práctica esta norma sólo sirvió para que los más inescrupulosos y alicaídos productores mejicanos y argentinos se aliaran a los locales, produciendo decenas de olvidables cintas en escenarios peruanos con decadentes figuras del extranjero y artistas televisivos.

La propuesta cinematográfica de Robles, un cine de “autor” con técnicas de la vanguardia europea en boga, eran muy difíciles en ese contexto que sólo propiciaba el cine más comercial y técnicamente deleznable, y por ello en 1967 impulsó la Sociedad Peruana de Cinematografía, que presidía, e integrada por Manuel Chambi, Jorge Volkert, Luis Figueroa, Isaac León y Miguel Reynel, entre otros; que propusieron al entonces primer gobierno de Belaunde la dación de una nueva ley de promoción para el cine nacional.

El golpe militar del 3 de octubre de 1968 pareció cancelar esta primera posibilidad, en momentos que se discutía la propuesta legal en las comisiones del Senado de la República. Sin embargo, cuatro años después, tomando como base los planteamientos enarbolados por los cineastas y productores, entre quienes destacaba Robles, que fue uno de los redactores del texto, el Gobierno Militar presidido por el General Juan Velasco Alvarado promulgó el Decreto Ley N° 19327, Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica.

De esta norma legal se ha escrito mucho, señalando sus logros, deficiencias y vacíos de origen y aplicación. Acorde al clima político de la época, la ley planteaba la utopía de constituir casi por decreto una industria cinematográfica, con un discurso de afirmación nacionalista y “revolucionario”. Pero como señala Bedoya: “Desde el comienzo mismo de su publicación, los críticos de la Ley de Cine señalaron su carácter fragmentario, incompleto, pues dejaba sin legislar aspectos básicos de la actividad cinematográfica. El afán de reanimar la producción de películas, que se presentaba como uno de los objetivos de la norma, reveló a los autores de la ley como poseídos por una concepción numérica, casi estadística de la actividad fílmica” (1).

No obstante estos reparos, y muchos más que devinieron de la ejecución de la ley, esta tuvo resultados significativos, y eso fue porque se propuso fomentar la producción con beneficios tributarios concretos y estables, asegurando además la exhibición, tanto de cortos como largometrajes, en las salas comerciales. Ello motivó la furibunda oposición de los exhibidores y distribuidores, principalmente de cine norteamericano, que dominaban las pantallas, y que por única vez en nuestra historia contemporánea, no recibieron la complaciente aquiescencia de las autoridades de turno.

El Decreto Ley Nº 19327 sobrevivió a los gobiernos del General Francisco Morales Bermúdez, Fernando Belaunde Terry y Alan García Pérez. En sus veinte años de vigencia se realizaron más de cuarenta largometrajes y mil cortometrajes, constituyéndose un sólido equipo de técnicos, actores y realizadores. Varias películas nacionales fueron un gran suceso de público, además de los importantes reconocimientos obtenidos en eventos y Festivales Cinematográficos de todo el mundo.

En este caso, como en otros, el trabajo de Robles no fue en beneficio propio, como lo señala Chacho León: “trabajó por sacar adelante leyes que favorecieran a otros y no a él mismo” (2).

En la segunda mitad de los años ochenta, durante el primer gobierno del APRA, se constituyó una comisión de alto nivel para elaborar un Anteproyecto de Ley General de cinematografía, la misma que fue presidida por Robles. Luego de más de un año de trabajo se arribó a un cuerpo legislativo bastante amplio y detallado, que buscaba recoger lo más avanzado en la materia en el mundo, incluyendo por primera vez la creación de un fondo de cinematografía, y la preservación del cine como espacio cultural. Lamentablemente tuvo la poca feliz ocurrencia de chocar con uno de los poderes fácticos del país, en este caso la televisión, lo que trabó y finalmente impidió su promulgación, como había sido prometida por los políticos de entonces.

Posteriormente el gobierno de Alberto Fujimori, luego del autogolpe del 5 de abril, da el tiro de gracia a la 19327 con el Decreto Ley 25988, denominada Ley de Racionalización del Sistema Tributario Nacional y de Eliminación de Privilegios y Sobrecostos, que en su artículo 4, inciso g) deroga los artículos principales que impulsaron la producción y exhibición del cine nacional durante 20 años.

Los cineastas, agrupados en dos gremios: la Asociación de Cineastas del Perú (ACDP) y la Sociedad Peruana de Productores y Directores (SOCINE) demandaron al Estado la restitución del régimen anterior o una nueva legislación. En ese contexto, la emblemática y notoria figura de Robles volvió a ocupar un papel fundamental, sin desmerecer el esfuerzo de todos los que trabajamos para lograr un nuevo marco legal cinematográfico en esos años de plomo.

Es cierto que los diversos intentos legislativos se estrellaron con el poder de los distribuidores norteamericanos y el credo ultraliberal de muchos funcionarios gubernamentales. Al final, y por iniciativa de algunos sectores del Ejecutivo, se aprueba una nueva Ley de Cine cuyo eje se desplaza de la promoción industrial al incentivo cultural, mediante la figura de los concursos de financiación de proyectos de largos y cortometrajes.

La nueva Ley, 26370, o Ley de la Cinematografía Peruana, fue promulgada en 1994. Y en su declaración de origen se consagró, por primera vez en el Perú, el compromiso del Estado en la promoción y difusión de las expresiones culturales de sus habitantes. Fue también una norma de urgencia, incompleta y con notorias ausencias, así como frágilmente dependiente de la disponibilidad presupuestaria, como se reveló reiteradamente en los años siguientes. Tuve el honor de participar en la redacción de la ley y su reglamento, junto a Emilio Salomón, Juan Carlos Torrico y Armando Robles Godoy, y puedo dar testimonio de que buena parte de ella se debe a la insistencia de las propuestas de este último, como la enseñanza del lenguaje cinematográfico a nivel secundario, la preservación del archivo audiovisual y la composición del CONACINE, con presencia mixta y corporativa del Estado y los diversos sectores de la cinematografía.

Más adelante, cuando la ley 26370 comenzó a mostrar sus graves limitaciones, y no sólo por el incumplimiento de la asignación presupuestal en los sucesivos gobiernos, se conformó el 2001 una Comisión de Redacción de una nuevo Anteproyecto de Ley de Cinematografía, que luego de muchos debates, finalmente alcanza un texto al Congreso de la República, contando con el apoyo de la congresista Elvira de la Puente, cuyo asesor era ARG. Pero otra vez, las urgencias políticas dejaron de lado a la cultura.

En todo ese tiempo tuve más de una oportunidad de compartir y debatir nuestros puntos de vista sobre la ley de cine que necesitaba el país, y así como tuvimos agudas diferencias en determinados aspectos y proposiciones (por su propia naturaleza, Robles tendía a lo barroco y ampuloso, incluso en lo legislativo), también hubo muchas coincidencias, en especial, la necesidad de una ley de cine integral, que contemple lo audiovisual como creación cultural y no mera mercancía, y sin concesiones ni dependencias al capital trasnacional de las distribuidoras gringas y sus agentes locales, las empresas de exhibición comercial.

Por ello, no tengo la menor duda que si hubiera decidido participar en el último debate por la ley de cine, Robles jamás hubiera apoyado un proyecto como la llamada “Ley Majors” promovida por Carlos Raffo y Luciana León, y que significaría ceder el impuesto que tantos años impulsó al cine nacional para engordar aun más el negocio de los distribuidores y exhibidores, a cambio de un “óvolo” voluntario y temporal a favor de los productores. (3) Por eso, como ha contado recientemente Guillermo Palacios, felicitó el esfuerzo de quienes propiciábamos una ley que aborde un cine soberano y como expresión cultural y no sólo desde un interés comercial e inmediato. De ahí que me resulta chocante leer, en estas horas de homenaje póstumo y actos contritos, a más de uno del gremio que habla de la importancia y legado de ARG en el tema de la ley de cine, mientras con la otra mano auspician o toleran el infame proyecto antes mencionado.

Estoy seguro que uno de los mejores y más concretos legados que podemos hacer en su nombre es propiciar una ley de cine que sea merecedora de su nombre y trayectoria personal, una ley a favor de los cineastas nacionales y no de intereses subalternos y foráneos. A tal señor, tal honor.

Notas:
1.- BEDOYA, Ricardo. 100 años de cine en el Perú. Una historia crítica. Fondo de Desarrollo Editorial. Universidad de Lima, 1995. Pag. 188.

2.- LEON, Isaac. Armando Robles Godoy. Por una segunda vida. En: http://paginasdeldiariodesatan.blogspot.com/2010/08/armando-robles-godoy-por-una-segunda.html  
3.- En una de sus últimas declaraciones públicas, ARG manifestó que: “Todo país tiene una ley de apoyo, Francia, España, porque el quantum inmenso que significa el cine norteamericano crea una situación monopólica, y la única forma de neutralizarla y de apoyar el cine peruano es darle la posibilidad de que éste se desarrolle”. En: http://www.peru.com/espectaculos/sgc/cine/2010/02/02/detalle79099.aspx

Nicaragua: una ley de cine trasquilada

El plenario de la Asamblea Nacional aprobó con 61 votos a favor la Ley de Cinematografía y las Artes Audiovisuales, encaminada a promover la producción audiovisual en nuestro país, sin embargo cineastas y artistas destacados lamentaron que los legisladores redujeron su alcance, al eliminar y reformar partes sustanciales del proyecto jurídico.

La ley, aprobada por la Asamblea Nacional luego de haber pasado por el dictamen favorable de la Comisión de Educación, Cultura, Deportes y Medios de Comunicación Social, fue promovida por la Asociación Nicaragüense de Cinematografía, ANCI, la cual introdujo el anteproyecto de ley en noviembre del año 2005.

Kathy Sevilla, miembro de la junta directiva de ANCI, y quien estuvo presente durante todo el proceso de formulación y aprobación de la ley, se mostró satisfecha con este primer paso, ya que se trata de una ley para fomento de la actividad cinematográfica, “lo que no implica solo producción, sino capacitación, distribución, todo lo que implica la actividad”.

Conformación del Conicine

La Ley, entre sus partes claves, mandar a crear el Consejo de Cinematografía Nicaragüense (Conicine), instancia que elaborará las políticas y estrategias en pro del desarrollo de la cinematografía y las artes audiovisuales nacionales.

Además, entre sus funciones están la administración del Fondo de Fomento al Cine Nacional, aprobación de proyectos y actividades financiados por el Fondo, autorización y certificación de películas y promoción de los derechos de autor de los y las artistas audiovisuales, entre otras.

Dicho Consejo estaría formado por los Directores del INC y la Cinemateca de Nicaragua, dos miembros de la Asociación Nicaragüense de Cinematografía, dos representantes de las empresas televisoras o de cables, dos representantes de los productores de audiovisuales y dos reconocidos artistas del cine.

Diputados desvirtuan la ley

Pese a lo positivo de su aprobación, cabe señalar que los diputados cambiaron la mayoría de los artículos sustanciales, lo cual ha provocado señalamientos críticos por parte del gremio de profesionales vinculado a la cinematografía y las artes visuales. “Ellos desvirtuaron bastante la ley, al quitar capítulos enteros o partes enteras del anteproyecto”, afirmó Sevilla, directiva de ANCI.

“Estamos conscientes que es una buena voluntad política (la) aprobación de la ley, sin embargo, sentimos que al crear el Fondo de Fomento sin una partida base anual de parte del Estado, pues será un Fondo que no tendrá fondos... difícil de sostener solo con una partida de una sola vez, no hay forma de alimentar ese fondo sin que sean de donaciones”, manifestó Sevilla en un correo electrónico a Confidencial.com.ni.

En el anteproyecto de ley original, promovido por los cineastas, se propusieron mecanismos de incentivos, sin embargo éstos fueron eliminados por los legisladores. “El capítulo de incentivos y beneficios... lo quitaron entero y nos remiten a acogernos a los incentivos y beneficios de la Ley de Incentivos para el Turismo, que no tiene nada que ver con nosotros”, manifestó Sevilla.

Y, agregó: “si vos vas a fomentar en particular una actividad que se quiere volver industria, pues no mandas a las industrias textiles a ampararse a otra ley que no tenga que ver con su actividad”.

En efecto, en el artículo 39, la Ley establece que “podrán acogerse a los incentivos de la presente ley, previa aprobación del INTUR”. A éstos tendrían derecho todas las personas naturales o jurídicas dedicadas a la actividad de la producción nacional cinematográfica o audiovisual, debidamente registradas en CINEMATECA DE NICARAGUA y que efectúen además inversiones en filmaciones de películas, cortos metrajes y eventos de beneficio para el turismo nacional.

También podrán hacerlo las personas naturales o jurídicas que inviertan en la construcción y desarrollo de salas especiales para la proyección de películas y materiales audiovisuales que incluyan la promoción turística nacional y, finalmente, “las personas naturales o jurídicas que inviertan, organicen y manejen escuelas o centros para la educación cinematográfica y audiovisual.”

Luego, la Ley en su artículo 40, establece que “para obtener los beneficios e incentivos establecidos en la presente Ley, los beneficiarios deberán estar inscritos en el registro que para tal efecto creará y llevará la Cinemateca Nacional o CONICINE”. Además deberán cumplir obligatoriamente con los requisitos de inscripción y registro establecidos por el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), en la Ley No. 306, “Ley de Incentivos al Turismo”, así como cualquier otro que se requiera para este fin”.

En resumidas cuentas, una doble inscripción: primero en el Consejo o Cinemateca y luego en INTUR, cuando en ningún otro momento en la ley se habla de INTUR.

“No tiene nada que ver... porque el cine es memoria. Es arte no puede estar controlado por muchas burocracias, ni podemos trabajarlo en función de la promoción de Turismo”, puntualizó Sevilla, quien participó junto al abogado y cineasta Fernando Somarriba en todo el procesos de consulta y presentación de la ley.

A pesar de lo positivo de la ley, por cuanto brinda un marco jurídico para la actividad cinematográfica, Sevilla lamentó que “viene a quedar como un cascarón, porque difícilmente se puede promover, fomentar, desarrollar la cinematografía y artes audiovisuales sin fondos que invertir. Sin facilitar de verdad la actividad, sin incentivos, sin beneficios para aquellos que quieran invertir”.
Fondo trasquilado

Por otra parte, el anteproyecto de ley planteaba la creación de un Fondo de Fomento al Cine Nacional, que se estaría alimentando de una partida presupuestaria anual de C$3.0 millones de córdobas vía Presupuesto General de la República, además de un porcentaje de los ingresos brutos de las compañías de televisión por cable, de las taquillas de las salas de cine y por la importación de programas, películas, telenovelas, etcétera.

Sin embargo, lo que podría haber significado un fondo interesante para el fomento de la producción cinematográfica en el país, ahora sólo constituye un sueño. Contrario a lo que se pensara de una nación con un acervo de producción audiovisual reducido, los diputados más bien agregaron un inciso en dicho artículo donde deducen que el Fondo se alimentará de lo recaudado en deducciones al gremio, de acuerdo al inciso 10 del artículo 12 de la Ley de Equidad fiscal, el cual establece que se harán deducciones de “hasta el 10 por ciento de sus utilidades gravables anuales por donaciones efectuadas en beneficio de:

a) El Estado, sus instituciones y los municipios;

b) La Cruz Roja Nicaragüense y los Cuerpos de Bomberos;

c) Instituciones de beneficencia y asistencia social, artísticas, científicas, educativas, culturales y religiosas que tengan personalidad jurídica sin fines de lucro;

d) Las personas naturales o jurídicas dedicadas a las actividades de investigación, fomento y conservación del ambiente;”

En términos más sencillos, el Fondo de Fomento al Cine Nacional pasó de ser un Fondo con una partida presupuestaria anual que serviría de base para la convocatoria a concursos, para el desarrollo y fomento del cine nacional, a convertirse en un Fondo cuya única partida presupuestaria que obtendrá alguna vez del Estado será la inicial, cuya cifra no se especifica.

“Es cierto que no solo se iba a mantener del Estado, se tiene que mantener de otras cosas. Pero vos tenés que tener siempre una base anual, porque si tenés un fondo con una sola asignación, haces dos concursos y se te acabó la plata”, puntualizó Sevilla.

Sobre los concursos del CONACINE

El reciente concurso de documentales convocado por CONACINE ha concluido recientemente su proceso con la publicación de la correspondiente acta del jurado y, en este caso, la decisión del Consejo Directivo de validarla. Lo ha hecho en medio de intrigas que, entre suspicacias y controversias, buscaban cuestionar y empañar la labor del jurado y la participación de concursantes, sembrando dudas y provocando murmuraciones que no analizaran la situación ni plantearan mejoras en la convocatoria y el desarrollo de los concursos. Se han descargado hepáticas maledicencias con el afán de confundir y desprestigiar, actuando como guardianes de la ética en el CONACINE y propietarios de la cinematografía peruana, actitud soberbia que la gran mayoría de la comunidad cinematográfica ya conoce y padece desde hace un buen tiempo.

Así como en los anteriores y futuros concursos, no corresponde pronunciarse sobre los premios concedidos. La calidad de los proyectos es evaluada por el jurado, el cual fue elegido por sorteo y ha dado su veredicto refrendado por un acta ejemplar. Debemos leer este documento con la debida atención, mereciendo la reflexión de los cineastas en su conjunto, porque, más allá de su decisión en los premios, aporta importantes sugerencias sobre el desarrollo en sí del concurso, que se suman a las ya publicadas por el crítico Isaac León, miembro del jurado del anterior Concurso de Proyectos de Largometrajes.

A la luz de ambos documentos, es evidente que algo funciona mal en los concursos. Podría ser un problema menor si no fuera porque éstos son la forma principal de CONACINE para desarrollar su política de incentivos a la producción nacional, y ahora, ad portas de una ley de cinematografía que, entre otras cosas, debe ampliar sustantivamente la cantidad de dinero a repartirse, es muy necesario plantearse mecanismos que permitan que las ayudas se distribuyan del modo más democrático y transparente. Consideramos que dejar las cosas como están es la mejor manera de hacernos un harakiri ante la opinión pública y las entidades gubernamentales de las cuales depende la Ley de Cinematografía, colocando en grave riesgo la futura aprobación de la mejora de la actual ley.

El problema suscitado en los concursos es algo que, a estas alturas, ya tiene larga data. Se inició a fines del 2007 cuando se amplió el presupuesto y, en medio de la euforia generada, se trató de aprobar un reglamento que no sólo violaba la ley 26370, sino que además manifiestamente favorecía a determinados sectores, especialmente a quienes ya tenían obra hecha. Recordemos que se pretendía limitar la eventual participación de los concursantes, se imponía la suscripción de un documento donde se renunciaba a todo reclamo, y en actitud abiertamente restrictiva y antidemocrática, se otorgaba mayor calificación a quienes llegaban con coproducción bajo el brazo o que mediante argucias legales presentaban producciones “financiadas”, reglamentación que se mantiene aún hoy. Se deja así de lado el verdadero papel promotor de la ley y lo que debe ser el financiamiento a un proyecto nacional donde, como ocurre en otras cinematografías, son los fondos locales el primer aporte financiero para ir consiguiendo otros sobre esa base. No está demás decir que esta “legalidad” favorece solamente a unos cuantos.

Sin embargo, CONACINE no corrige esta política excluyente, insistiendo en ella y produciendo sólo maquillajes que ya han evidenciado sus limitaciones y la incapacidad para ser reales soluciones. De no mediar la existencia de la UCP, surgida en medio de la controversia por los nuevos proyectos de ley de cine, seguramente seguiríamos con los jurados elegidos a dedo, como de hecho continúan las comisiones técnicas que repiten algunos nombres una y otra vez, a pesar de su incapacidad manifiesta en muchos casos, y que parecen más bien actuar en función de la consigna antes que del interés de la cinematografía peruana en su conjunto. Esto no es el único rezago que queda, pues se insiste en variar arbitrariamente las bases de los concursos, muchas veces por muy cuestionables interpretaciones de la Ley con el pretexto de que se trata de “concursos extraordinarios”. Lo estamos viendo ahora en el concurso de las regiones, donde se castiga a los directores de una obra por el mayor o menor incumplimiento de una empresa en la que no tienen participación alguna, como es el caso de la descalificación del proyecto del cineasta arequipeño Miguel Barreda. Mientras tanto, se calla o se mira al costado cuando algunos productores crean varias empresas para tener más opciones a la hora de presentar proyectos.

La elección de las comisiones técnicas y los jurados merece particular atención. Si bien es cierto se ha avanzado en la elección de los jurados y éstos ahora son, de acuerdo a Ley, elegidos por sorteo a propuesta de los gremios –a diferencia de los años 2008 y 2009 en que eran elegidos a dedo, se supone a propuesta del Consejo Directivo–, la elección actual se sigue prestando a situaciones muchas veces voluntaria o involuntariamente complicadas, que causan recelo y desconfianza en la comunidad. Como sabemos, nuestro medio es todavía pequeño y es difícil elegir jurados cuyos miembros no hayan tenido relación directa o indirecta con los concursantes.

Como ejemplo, recordemos el caso de un ex miembro del Consejo Directivo que, como representante del Perú, obtuvo el apoyo de Ibermedia para un filme del que luego hizo el making off y donde también apareció como extra, quedando su imagen para la posteridad. O en el reciente concurso de largos, en que dos de los miembros del jurado habían tenido relación contractual con una empresa que les produjo sendos largometrajes. El personaje que ha cuestionado últimamente el concurso de documentales, en su misma línea de pensamiento podría afirmar que ha habido cierto favoritismo con una concursante debido a la vinculación de su padre con esa empresa. Y por último, para no hacer más larga la lista, igualmente se podría recordar el caso de una productora que aparece con frecuencia en jurados y comisiones técnicas, quien integró el Consejo Directivo de CONACINE mientras tenía un proyecto presentado en Ibermedia, del presidente de una institución gremial, y a quien se le adjudicó en ese mismo período una ayuda a la coproducción.

Se trata de un conjunto de suspicacias que principalmente se debe a que las comisiones técnicas y evaluadoras de Ibermedia se designan directamente por el Comité Directivo, las cuales consideramos deben hacerse por sorteo y su accionar debe sujetarse a un reglamento establecido, procurando así evitar caprichosas interpretaciones. Asimismo, los jurados se sortean sin trascender la comunidad nacional, en contra de la propuesta de formar jurados internacionales que hace varios meses hizo el representante de la UCP y que fue denegada por el Consejo Directivo de Conacine. Por ello, además de anular el anonimato del concurso documental que es claramente discriminatorio y contraproducente, y crear jurados internacionales en la medida de lo posible, planteamos que en todos los concursos de Conacine los jurados se elijan recién cuando concluya la inscripción de los proyectos, para evitar los innecesarios cruces que se generan al desarrollarse sus procesos en paralelo. En ese mismo sentido, demandamos que las bases de los concursos se discutan a tiempo, señalándose claramente las diferencias respecto de las versiones anteriores y se unifiquen criterios para obviar tanto cambio de concurso en concurso. Para terminar, y no porque necesariamente sea lo último, es necesario que se mantenga permanentemente informada a la comunidad cinematográfica del desarrollo de los concursos de modo amplio, efectivo y transparente, para que no ocurra lo del último concurso, en el que un mail enviado desde el correo institucional de CONACINE fue dado a conocer por un tercero y presentado de manera sesgada.

Estamos seguros que con la participación de todos los cineastas lograremos desarrollar y mejorar a CONACINE y sus respectivos concursos, de manera ordenada y seria. Por el bien de todos, sin excepción.

Lima, 25 de julio del 2010

UNIÓN DE CINEASTAS PERUANOS (UCP)