La memoria es parte constitutiva esencial de las persona

s y de los pueblos. Su valor no sólo es el de la historia pasada y preservada, sino como identidad y reconocimiento presente y futuro de las personas que integran esa “comunidad imaginaria” que llamamos nación, de cara a todo el resto del mundo. Por eso, a lo largo del planeta se implementan museos, archivos, bibliotecas, pinacotecas, fonotecas y demás instituciones y entidades dedicadas a la conservación de las diversas expresiones culturales humanas. Y por supuesto, entre ello no podía faltar el cine, arte del siglo XX por excelencia. Como bien lo señala Rene Weber
[1], esta preocupación viene desde los albores del cine, cuando uno de los camarógrafos de Lumiere propuso la creación de un “
depósito de cinematografía histórica”. Sin embargo fue la
Cinemateca Francesa en 1936, con Henri Langlois y Gerorge Franju de pioneros, los que dieron inicio a la primera entidad dedicada a estos menesteres, en un principio por iniciativa privada pero luego asumida por el Estado. Lo siguieron Londres, Berlín, Moscú, Nueva York; dándose inicio a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), que actualmente agrupa a 85 miembros y 56 instituciones asociadas, dedicadas a las labores de colección, preservación, restauración, promoción y difusión de películas. En América Latina, las más activas son la
Cinemateca Brasilera, la
Cineteca Nacional de México, la
Cinemateca Uruguaya, la
Cinemateca de Cuba, la
Cinemateca Nacional de Venezolana y la
Fundación Filmoteca Boliviana, impulsadas en su mayor parte por los estados, aunque con importante apoyo de personas e instituciones privadas.
En el Perú el interés y empuje para la constitución de cinematecas y archivos fílmicos ha sido de algunas personas y pequeños grupos que quijotescamente se dedicaron a promoverlo, como la
Cinemateca Universitaria que impulso durante años el Dr. Miguel Reynel desde la Universidad Agraria, o el grupo de cineastas constituidos en la
Cinemateca de Lima. En mayo de 1986 se constituye a cargo de críticos y cineastas, el proyecto más ambicioso que es la
Filmoteca de Lima, alojada en el Museo de Arte de Lima y con el apoyo económico de la Fundación EDUBANCO del Banco Continental. Su labor más exitosa fue la exhibición de películas, pero también adquirieron un importante lote de cintas, extranjeras y nacionales, estas últimas en su mayor parte donadas por sus propios productores. Y la restauración de Yo perdí mi corazón en Lima, a cargo de la
Filmoteca de la UNAM (México).En el 2004 fue adquirida por la PUCP, pasando a constituirse como
Filmoteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú, teniendo como sede principal al sanisidrino Centro Cultural de esa casa de estudios.
El Estado, mientras tanto, era y es absolutamente indiferente a esta necesidad, como a tantas otras que se refieren al ámbito de nuestra cultura e historia (recuérdese que para terminar la Biblioteca Nacional se tuvo que hacer colecta pública). Recién
con la Ley 26370 aparece la primera mención entre uno de los objetivos de la norma: “
preservar el patrimonio audiovisual del país, fomentando el establecimiento de filmotecas y otros centros especializados para la conservación, restauración, archivo y difusión de obras cinematográficas”; lo que se precisa aun más
en el reglamento respectivo, estableciendo entre las obligaciones del CONACINE: “
promover la creación, mantenimiento y desarrollo de una Cinemateca Nacional, una Videoteca Nacional y una Biblioteca especializada en Cinematografía”. Lamentablemente la realidad presupuestaria de la Ley hizo que este como muchos otros artículos se quedaran en el papel, aunque debe reconocerse el trabajo de clasificación y ordenamiento realizado por Violeta Núñez a fines de los 90. Con todo, CONACINE ha logrado consolidar un pequeño archivo de cortos y largos, además de documentación, que como refiere Protzel, podría ser la base de la futura Cinemateca Nacional,
contemplada como parte importante del proyecto de la nueva ley de cine.
Pero en Julio de este año la actual Presidenta del CONACINE, Rosa María Oliart,
nos sorprendió con unas declaraciones que anunciaban que la actual directiva estudiaba trasladar los archivos fílmicos del CONACINE a la Filmoteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Eso motivo una carta de extrañeza de Francisco Adrianzén y Nelson García, que en esos momentos llevaban adelante por propio encargo del organismo oficial del cine peruano, gestiones para impulsar el archivo del CONACINE; la misma que no obtuvo respuesta directa del CD del CONACINE, aunque indirectamente se refirió en un correo a un apoyo económico recibido para reorganizar el ambiente donde se almacenan los filmes. Sin embargo en las memorias de gestión de este año de la Presidenta del CONACINE, retoma el tema en los siguientes términos: “
Hemos iniciado las conversaciones con la directiva de la FILMOTECA para la realización de un convenio a través del cual la CINEMATECA sea alojada en la instalaciones de la FILMOTECA con el fin de preservar y eventualmente restaurar el valioso archivo nacional fílmico que contiene y que está e un grave proceso de descomposición por no tener los recursos ni las condiciones de almacenamiento y preservación. Seguiremos informando acerca de los avances de estas conversaciones y los termines del convenio, donde por supuesto la propiedad y derechos del material seguirá siendo de CONACINE”.

Nadie puede negar la posibilidad que los archivos del CONACINE requieran del apoyo o asistencia técnica de alguna persona o institución para su mejora y mantenimiento, pero siendo una institución pública y las copias de propiedad del estado, es menester que cualquier decisión sobre ello, que implica además su posible traslado, no sólo se haga de conocimiento de la comunidad cinematográfica y público en general, sino que tendría que someterse a un proceso de licitación. Debería conocerse, también, que contraprestación recibiría la Filmoteca por este alojamiento en sus instalaciones (habida cuenta que muchas de esas copias no se pueden exhibir comercialmente). Adicionalmente, hay que decir que en su breve tiempo de funcionamiento, la
Filmoteca de la PUCP ha dado muestras de un comportamiento poco abierto y transparente para con quienes no forman parte de su entorno, como fue el caso del seminario “
Creación de un archivo fílmico” que en agosto del 2004 se organizó con el apoyo de los fondos de IBERMEDIA. ¿Cómo se garantizará entonces la no marginación a los cineastas peruanos de la visión de sus propios filmes?. Sin contar, claro, que con esta medida se estaría prácticamente abandonando la posibilidad de una futura Cinemateca Nacional, así como gestiones con el BID y otros organismos financieros internacionales que se podían adelantar para este fin.
Reproduzco a continuación la carta que Adrianzén y García dirigieron en agosto de este año al CD del CONACINE sobre esta controvertida iniciativa:
* Lima, 20 de agosto del 2007
Señores:
Consejo Directivo de CONACINE
Lima.-
De nuestra mayor consideración
Reciban en primer nuestros saludos y los mejores deseos que la labor deCONACINE continúe adelante en pro del cine peruano. Motiva la presente las declaraciones de la vicepresidenta de CONACINE, Sra. Rosa María Oliart, aparecidas el 11 de julio del 2007 en el blog La cinefilia no es patriota, en donde en una larga entrevista, preguntada acerca del papel de CONACINE y los concursos se consigna:
LCNEP: ¿ Te molesta que se vea CONACINE como solamente un propulsor deconcursos?
RMO: “No. Lo primero para nosotros en este momentos son los concursos, porque es la manera inmediata para desarrollar nuestra cinematografía. Hay otros aspectos que también tenemos que manejar y que nos son fáciles. El Film Comisión, por ejemplo. Acá viene cualquier persona a filmar y no se paga un centavo.Otro tema es el de la Cinemateca. Se está cayendo a pedazos en un cuarto del Museo de la Nación. Hay dos posiciones, hasta cierto punto conflictivas: la primera, es hacerle un alojamiento en la Filmoteca, y así utilizar las instalaciones que la PUCP nos puede brindar para hacerle un mantenimiento a todo ese material que está derritiéndose. La otra posición dice que la Cinemateca es autónoma y que luego no vamos a tener acceso. En todo caso,nuestra prioridad es conseguir ese crédito para conseguir los concursos.”
Queremos al respecto comentar lo siguiente:
1.- Es la primera vez que los cineastas nos enteramos de que existe una corriente (o una posición según palabras de la entrevistada), no sabemos orientada por quien o puesta en debate por quienes, que pretende entregar los archivos de CONACINE a la Filmoteca PUCP. Nos sorprende que una decisión de tanta trascendencia se mantenga o se haya mantenido oculta al gremio cinematográfico y se comunique de esta manera. Hasta donde sabíamos y esto en nuestra condición de colaboradores de CONACINE en el proyecto de la Cinemateca Nacional, convocado por el anterior Consejo Directivo, la idea que siempre estuvo en la mesa de trabajo fue impulsar la creación de una Cinemateca Nacional, de acuerdo con lo estipulado por la Ley de Cinematografía 26360, que actualmente nos rige. Inclusive el Proyecto de Nueva Ley de Cine, actualmente en el Congreso, elaborado por una Comisión nombrada por CONACINE y asumido como suyo por el Consejo Directivo, se plantea como uno de los objetivos fundamentales la creación de una Cinemateca Peruana o nacional, con recursos propios y autonomía funcional, la misma que tendría como base los actuales archivos de CONACINE.
No sabemos cómo o de dónde entonces ha aparecido una segunda posición. Si esta emanara del actual Consejo Directivo correspondería preguntarnos ¿cómo CONACINE ha llegado a esta decisión?, ya que hasta donde creemos dada su trascendencia merece una consulta al gremio y especialistas, así como también una evaluación técnica y jurídica, mas allá de un amplio debate acerca de los alcances de tal decisión.
2.- No queremos entrar a debatir acerca del argumento de “priorizar los concursos” pues no es este el momento ni el lugar para hacerlo, sí nos preocupa que bajo tal argumento se pretenda que CONACINE renuncie a lo que sea tal vez su único patrimonio. Es necesario recordar acá que no sólo estamos hablando de las películas ganadoras de los concursos de CONACINE sino asimismo de otros materiales fílmicos y documentarios, que podrían conformar la base de una Cinemateca Nacional y que el actual Consejo Directivo pareciera no querer incluir entre sus planes, sin considerar, según parece para nada, el papel que puede desarrollar en la formación de nuestro cine peruano. ¿Es tan difícil asignar un mínimo de recursos para el mantenimiento de las películas o iniciar desde CONACINE una campaña que sensibilice al Estado y la opinión pública?
3.- Por último, queremos señalar que desde hace más de un año, por encargo del Consejo Directivo de ese entonces, hemos venido trabajando, desinteresadamente, en el proyecto de Cinemateca Nacional. Hemos hecho análisis, evaluaciones, sostenido reuniones y realizado propuestas, y no nos parece nada correcto que se tomen decisiones que al menos no escuchen lo actuado por nosotros hasta el momento. Creemos que no es el mejor ejemplo que se le puede dar al gremio cinematográfico en lo que respecta a una actitud democrática y a fomentar el espíritu de colaboración entre los cineastas. Si queremos fortalecer a CONACINE y con ello al cine peruano, debemos al menos guardar un mínimo de formas de actuación que agradezcan y valoren la colaboración de los que están directamente implicados.
Confiamos en que el actual Consejo Directivo revisará su decisión, si ya la tomó, de entregar nuestro patrimonio (de los cineastas y todos los peruanos) a una entidad privada, cerrando así el camino a la construcción y desarrollo de una Cinemateca Nacional, tan urgente como necesaria, asumiendo a plenitud su labor que entendemos va mas allá de fomentar Concursos, comprendiendo que el desarrollo el Cine peruano pasa por una visión integral en donde cada elemento de la actividad cinematográfica no deja de ser menos importante.
Atentamente,
Francisco Adrianzén Merino - Nelson García Miranda
[1] WEBER, RENÉ. Una mirada panorámica sobre los archivos fílmicos a nivel internacional. En Revista BUTACA, Número 28. Cine Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Mayo 2006.